Su primera composición fue la zamba “El boyero”, con música de Carlos Vicente Geroni Flores. Data de 1923.
Por entonces, hacía ya un año que Alfonso, menor que él, había logrado que el cantor Roberto Díaz le estrenara su tango “Crítica 5ª”, con música de Antonio Scatasso.
Esta zamba, “El boyero”, rebautizada luego “Por el camino”, fue estrenada en Montevideo por el dúo Ítalo-Feria (Ítalo Goyeche y Néstor Feria), en el Concurso de Canciones Regionles realizado en el año 1924, y alcanzó, más tarde, extraordnaria difusión en España, —llevada por el Trío Irusta-Fugazot-Demare—, donde fue elogiada por Joaquín Turina (destacado músico sevillano) y también en América.
Alentado por aquel éxito inicial, Benjamín continuó escribiendo y componiendo. Así surgió la zamba “Co co ro có”, compuesta por Enrique Delfino y que grabó Carlos Gardel en 1922. En 1926, escribió el tango “Trapo viejo”, con música de Agustín Magaldi y Pedro Noda y que el cantor estrenó en el sainete ¡Maldito Cabaret!, de Pascual Contursi.
En 1927, la gran Rosita Quiroga le estrenó “Puente Alsina”, cuya letra y música le pertenecen y que representa, sin duda alguna, su más perdurable éxito.
Luego vendrán los tangos: “Una tarde”, de 1928, estrenado por el sexteto de Agesilao Ferrazzano y Julio Pollero, compositores de la obra; “Zaraza”, también con música propia, que obtuvo el segundo premio del Gran Concurso Uruguayo de Tangos del Disco Nacional, realizado al año siguiente en el Cine Teatro Cervantes de Montevideo, donde la interpretara la orquesta de Francisco Canaro. Este último, fue llevado a Francia por Sofía Bozán y lo estrenó en París, en 1930.
Entre el resto de su obra destacamos “La tropilla”, canción que lleva música de Geroni Flores y que llegó al disco en 1927, por Ignacio Corsini y el tango “El trovero”, con música de Fava Pollero, registrado por Alberto Vila en 1928.
Como compositor, además de “Puente Alsina”, hizo “Congoja” con versos de Alfonso y registrado en 1929 por Edgardo Donato, con la voz de Luis Díaz y la chacayalera “Cuando”, también con su hermano en la letra y que fuera grabada dos veces por Magaldi-Noda (una acústica, la otra eléctrica), también por Corsini y por el Trío Irusta-Fugazot-Demare.
" de chiquilín te miraba de afuera"
cafe de Garcia
viernes, 3 de febrero de 2017
LOS HERMANOS SEAN UNIDOS PORQUE ÉSA ES LA LEY PRIMERA
Su primera composición fue la zamba “El boyero”, con música de Carlos Vicente Geroni Flores. Data de 1923.
Por entonces, hacía ya un año que Alfonso, menor que él, había logrado que el cantor Roberto Díaz le estrenara su tango “Crítica 5ª”, con música de Antonio Scatasso.
Esta zamba, “El boyero”, rebautizada luego “Por el camino”, fue estrenada en Montevideo por el dúo Ítalo-Feria (Ítalo Goyeche y Néstor Feria), en el Concurso de Canciones Regionles realizado en el año 1924, y alcanzó, más tarde, extraordnaria difusión en España, —llevada por el Trío Irusta-Fugazot-Demare—, donde fue elogiada por Joaquín Turina (destacado músico sevillano) y también en América.
Alentado por aquel éxito inicial, Benjamín continuó escribiendo y componiendo. Así surgió la zamba “Co co ro có”, compuesta por Enrique Delfino y que grabó Carlos Gardel en 1922. En 1926, escribió el tango “Trapo viejo”, con música de Agustín Magaldi y Pedro Noda y que el cantor estrenó en el sainete ¡Maldito Cabaret!, de Pascual Contursi.
En 1927, la gran Rosita Quiroga le estrenó “Puente Alsina”, cuya letra y música le pertenecen y que representa, sin duda alguna, su más perdurable éxito.
Luego vendrán los tangos: “Una tarde”, de 1928, estrenado por el sexteto de Agesilao Ferrazzano y Julio Pollero, compositores de la obra; “Zaraza”, también con música propia, que obtuvo el segundo premio del Gran Concurso Uruguayo de Tangos del Disco Nacional, realizado al año siguiente en el Cine Teatro Cervantes de Montevideo, donde la interpretara la orquesta de Francisco Canaro. Este último, fue llevado a Francia por Sofía Bozán y lo estrenó en París, en 1930.
Entre el resto de su obra destacamos “La tropilla”, canción que lleva música de Geroni Flores y que llegó al disco en 1927, por Ignacio Corsini y el tango “El trovero”, con música de Fava Pollero, registrado por Alberto Vila en 1928.
Como compositor, además de “Puente Alsina”, hizo “Congoja” con versos de Alfonso y registrado en 1929 por Edgardo Donato, con la voz de Luis Díaz y la chacayalera “Cuando”, también con su hermano en la letra y que fuera grabada dos veces por Magaldi-Noda (una acústica, la otra eléctrica), también por Corsini y por el Trío Irusta-Fugazot-Demare.
miércoles, 18 de enero de 2017
LA INMIGRACIÓN ITALIANA Y EL TANGO
Mucho se ha dicho ya sobre las raíces españolas y negras del tango. En cambio el influjo de la inmigración italiana no ha sido del todo atendido por los estudiosos del tema. ¿Ejercieron los italianos una influencia considerable en la gestación y desarrollo de nuestro género nacional?
Importantes medio gráficos, durante los primeros años del siglo XX, se referían al «italiano acriollado como un famoso cultivador del tango». La crónica de la época ya había notado que ese «tano» sensiblero de la penúltima pieza del conventillo de la esquina, hamacaba al compás de un tango el recuerdo de una calle, de una madre o de un amor que había quedado, para siempre, detrás del océano.
El propio Leopoldo Lugones que había visto en el tango «un reptil de lupanar», en una conferencia en 1913 señalaba: «El suburbio agringado de nuestras ciudades cosmopolitas engendra y esparce por esas tierras a título de danza nacional (el tango) cuando no es sino deshonesta mulata engendrada por las contorsiones del negro y por el acordeón maullante de las trattorías». Ni el acordeón maullante de los italianos, ni Lugones, gozaron de los favores consagratorios del tango. En el lugar del acordeón italiano se aquerenció un pariente alemán (el bandoneón) y en el sitial del poeta cordobés, centro y figura del canon literario y moral de la Buenos Aires de aquellos años, surgieron hombres de una pronunciación francesa más defectuosa, de un latín menos riguroso, pero de almas gigantes y de una poética canyengue y refinada.
En síntesis, los inmigrantes italianos y sus descendientes asumieron desde los inicios del tango una presencia notoria. Sus problemas, la exclusión de la que fueron víctimas, sus angustias, sus fracasos, decantaron en poesía y en música.
En palabras de Ernesto Sabato, discriminar hasta qué punto los criollos se italianizaron o los italianos se acriollaron, no es fácil, y resulta una tarea bizantina.
Cantaron la angustia de la patria lejana, de la infancia perdida. Cantaron el desgarramiento del amor distante, de eso que se fue para siempre.
El tango, como tantas otras manifestaciones culturales, sociales y políticas de nuestro país, le debe mucho a nuestros ancestros «tanos».
domingo, 15 de enero de 2017
"MOZO TAURA"
Alberto Ballestero
Letrista y periodista
(16 agosto 1892 - 20 octubre 1931)
Lugar de nacimiento:
San Eugenio del Cuareim (Artigas) Uruguay
Se desempeño como periodista de la voz del interior en Córdoba.
No se tiene memoria de una cantidad aproximada de los títulos que estrenó, especialmente en la revista, pero daremos a continuación una lista de las más afortunadas estrenadas en los teatros Apolo, Fémina, Comedia y Casino, salas donde realizó temporadas enteras dirigiendo compañías con León Alberti, Ivo Pelay y Luis César Amadori: A las 9 en el convento en colaboración con Carlos Schaefer Gallo, Mano Mora, El caballero negro, Hay fuego en la pasarela, Es pa' morirse de risa, Aquí vienen las bellezas, Los varones somos muchos, con Arnaldo Malfatti, Porteño tenía que ser, con Pascual Contursi, Voy derecho a Cardenal con Carlos Ossorio, Don Ponciano Peñaloza, con Eliseo Gutiérrez, Escríbame una carta señor cura, con Domingo Parra; Los caballeros del caño, con Oscar R. Beltrán, ¡Qué papa el año que corre! y De pura cepa criolla con León Alberti, El proceso de Mary Pullman con Antonio De Bassi, La otra noche en un banquete con Amadori, Mefistófeles, ¡Qué papa el año 40!, La banda de pistoleros, En los muelles de la Boca, Conflicto internacional, Veraneamos en bañadera, Aquí nos reímos de todo, Leguisamo solo.
Para una de ellas del Teatro Fémina, año 1929, escribió el tango “Dicen que dicen” sobre música de Enrique Delfino que en ese escenario creara el actor José Muñiz y grabara posteriormente Carlos Gardel. (Al cantor trató muchas veces en su carrera autoral en ese deambular por los teatros porteños, pero el trato amigo se hizo por el citado tango y por medio de Enrique Delfino con quien escribió el primero, “Pato alegre”, años antes).
Al estrenar en el Apolo su festejado sainete A las 9 en el convento, año 1921, encontró en el hall del teatro una batuta que alguien había extraviado y que no se la quitó de encima nunca porque, según él, le daba suerte. A los diez años justos en ese hall de ese mismo teatro fallecía de un síncope cardíaco.
Alberto Ballestero (y no Ballesteros) nació en San Eugenio del Cuareim (Uruguay) el 16 de agosto de 1892 y falleció en Buenos Aires el 20 de octubre de 1931.
sábado, 5 de noviembre de 2016
"EL REY DE LA TROUPE"
Víctor Soliño (10 septiembre 1897 - 13 octubre 1983)
Letrista
Nació en Bayona, provincia de Pontevedra, Galicia. A los catorce meses de edad, sus padres se mudaron al Uruguay y la familia se instaló en Montevideo.
Comenzó sus inquietudes artísticas hacia 1914. Escribió numerosas revistas, estrenadas en los escenarios del Royal y del Albéniz, así como el sainete Doña María, la curandera.
Miembro fundador del Club Atenas, lo fue también de su célebre Troupe para la cual produjo, juntamente con César Gallardo y Roberto Fontaina —más tarde solo— los libretos de las representaciones de dicho elenco en Montevideo y en Buenos Aires.
Formó parte de la compañía teatral AETU, recordado y fecundo esfuerzo a favor del teatro de categoría en el que participaron además, Ángel Curotto, Mario Soffici y otras destacadas figuras vinculadas a la escena.
En 1931, participó en la fundación de Radio El Espectador, emisora de la cual fue libretista, charlista y director de radioteatros. En distintos momentos de su trayectoria, se desempeñó también, como redactor del diario El Plata, como director de la Asociación General de Autores y como presidente de la Asociación Nacional de Broadcasters Uruguayos.
Su tango “Maula”, fue distinguido con el primer premio del concurso realizado en 1927, en el histórico Teatro Solís, de la capital uruguaya.
lunes, 17 de octubre de 2016
JOSÉ RÓTULO
Nació el 29 de octubre de 1905 en Uruguay. Autor de letras de tango, dejó Mimí Pinsón, Sirva otra copa, Como el hornero, Alelí, Pastora y Pregonera. Varias de sus creaciones fueron musicalizadas por el notable maestro Alfredo De Angelis. Brillante letrista, su capacidad artística y la ductilidad musical, le permitió destacarse en una epóca, en la cual sobresalieron grandes poetas de nuestra música ciudadana. Su deceso se produjo el 27 de noviembre de 1965.
sábado, 10 de septiembre de 2016
"ARREGLADOR Y CHIVILCOYANO POR ANTONOMASIA"
En Chivilcoy, su ciudad natal, realiza los estudios primarios y comienza a estudiar violín. Su padre era guitarrista orejero y no mal payador, amigo de músicos y cantores que llegaban a diario a su casa. Sin haber aún estudiado música, sorprendió más de una vez a los visitantes, soplando sobre un peine envuelto en papel de seda la parte de violín del tema que se estuviera ejecutando e improvisando armonías.
En 1931, resuelve formar su primer sexteto en el que participa Raúl, su hermano menor. Ya en ese tiempo, comienza a manifestarse su inclinación hacia el arreglo.
A mediados de ese año tiene un encuentro crucial para su futuro. Se disuelve el sexteto Vardaro-Pugliese y se forma otro con Osvaldo Pugliese en el piano, Alfredo Gobbi y Enrique Cantore en los violines, Alfredo De Franco y Carlos Angelotti en bandoneones y en contrabajo José Díaz. Cuando el nuevo sexteto actúa en Chivilcoy, dos de sus músicos, Gobbi y Cantore lo escuchan ejecutar el violín y descubren que está lleno de intenciones que demuestran un talento musical en ciernes y lo estimulan para que viaje a Buenos Aires.
Como autor ya cuenta con un vals en su haber: "Madre mía" y al año siguiente publica "Mariposa", tango con letra de Ramón Giachetta, otro vecino del pueblo. Este tema formó parte del repertorio de Osvaldo Fresedo, aunque sin llegar al disco.
A finales de 1933, prepara un trío de guitarras para que lo acompañen en unos solos de violín y mas adelante incorpora un cantor, Carlos Claudel (Carlos Devenutto), que más tarde, en Buenos Aires, cantaría con el conjunto de José Luís Padula. Con este trío deja plasmadas algunas ideas completamente originales, muy similares a las que habría de aplicar Charlo en sus acompañamientos con guitarras.
En 1934, se hace algunas escapadas a la Capital, compone un estilo criollo titulado "Jubileo a Don Prudencio", dedicado a un viejo vecino Prudencio Moras. En agosto de 1935 hace su última actuación con su conjunto y decide probar suerte en Buenos Aires. El cantor Claudel lo vincula a José Luis Padula, tiene breves actuaciones en la orquesta de Alberto De Caro, también con Enrique Delfino por Radio Splendid. Luego trabaja con varias formaciones, la de Juan Canaro, la de Florindo Sassone y, en 1937, la de Miguél Caló, como primer violín de la línea que completaban José Paz y Carlos Aiello.
Por aquel entonces, vivía en la bohemia pensión La Alegría de la calle Salta y es allí cuando vislumbra su porvenir haciendo su propio análisis. Llega a dos conclusiones: la primera, que no era un eximio ejecutante del instrumento, la segunda, que su verdadera vocación apuntaba al arreglo y a la orquestación.
Luis Adolfo Sierra explicó este momento de Galván de la siguiente manera: «Fue entonces que la orquesta de Caló tuvo un momento excepcional, cuando Galván tomó a su cargo los arreglos instrumentales de la misma. Entre las innovaciones interpretativas surgió el llamado virtuosismo violinístico en el tango. Predominaba hasta entonces la forma clásica de cantar las melodías, expuestas por Agesilao Ferrazzano, Cayetano Puglisi, Julio De Caro, Manlio Francia y Elvino Vardaro. Pero con Raúl Kaplún como primer violín de Caló, Galván explotó las notables aptitudes técnicas de aquel, escribiéndole pasajes solistas con dificultades tales que exigían al máximo su destreza. El virtuosismo en el violín, cuyo precursor fuera Antonio Rodio y que Kaplún exaltara gracias a Galván, se continuó en Enrique Mario Francini y en Szymsia Bajour.»
La década del '40 presenta un gran número de jóvenes y capacitados directores que se agregan a los que ya estaban. Se hace necesario, por razones de competencia, el aporte de una especialización profesional que haga efectivas las pretensiones de evolución. Así aparece en pleno, la figura del arreglador e instrumentador, el que de acuerdo a su capacidad, tiene como misión contribuir a armonizar y pulir los estilos interpretativos de los conjuntos.
Entre los antecedentes de arregladores, podemos citar: Julio y Francisco De Caro, Julio Perceval, Julio Rosemberg, Alejandro Gutiérrez del Barrio y algunos más. Y también el importante aporte de Héctor María Artola para varias formaciones.
Galván y Artola llevaron el tango al atril en forma definitiva. Y es en la orquesta de Troilo donde Galván irá plasmando un estilo renovador con su marcada tendencia de hacer prevalecer las cuerdas en el tratamiento del conjunto.
Cuando Troilo debuta en Radio El Mundo en 1940, ya tiene el respaldo de Galván y el primer trabajo es el tango de Fresedo: "Pimienta". La enumeración sería extensa, pero se debe nombrar la obra que Troilo consideraba más importante, "Recuerdos de bohemia", una revolución en ese tiempo (1945), donde el arreglador deja traslucir al músico de su predilección, Claude Debussy. Sin embargo es en la "Selección de tangos de Julio De Caro" (1949), cuando alcanza la cumbre, porque De Caro no deja de estar presente en toda la obra, a pesar de estar abreviados sus temas, cortados, variados y reordenados.
También realizó un trabajo similar con los tangos de Bardi y de Cobián, pero que no llegaron al disco, pues igual que "Recuerdos de bohemia", excedían las dos caras del disco en 78 rpm. Una frustración que pudo saldar cuando creó Los Astros del Tango.
Entre sus principales arreglos para Troilo podemos mencionar muchos temas de Edmundo Rivero, siendo el supremo testimonio el arreglo de "Sur" de 1948 y antes, en 1944, el del vals "Palomita blanca", para el dúo Alberto Marino-Floreal Ruíz. Todo esto no empaña para nada la figura de Pichuco, al contrario, es relevante destacar el hecho de haber aceptado las audaces proposiciones de innovadores de la envergadura de Galván, Piazzolla, Spitalnik, Artola, Plaza y otros.
Fue un tiempo de febril actividad, pues también trabajó para las orquestas de Osvaldo Pugliese ("Adiós Bardi" y "La beba"), Francini-Pontier ("Tigre viejo"), Osvaldo Fresedo ("El día de tu ausencia"), José Basso ("Rosicler").
Incursionó en el jazz integrando varias formaciones, la más importante de ellas fue la Brighton Jazz, cuya dirección compartió con Elvino Vardaro, quedando para la posteridad la composición de Galván dedicada a Vardaro en su honor y para su lucimiento: "Violinomanía".
En este período de gran creatividad compuso sus tangos: "El día de tu ausencia" (con Manuel Arcos), "Me están sobrando las penas" (con Basso y Bahr), "Cafetín" y "Esta noche estoy de tangos" (con Homero Expósito) y "Nuestra cita" (con Agustín Delamónica).
En 1948, se presenta en Radio El Mundo dirigiendo una orquesta de 35 músicos. En los comienzos de la decada del '50 realizó la banda sonora de algunas películas argentinas de muy bajo nivel artístico. Dirigió las orquestas de Oscar Alonso, Roberto Maida, Horacio Deval, Carmen Duval, Jorge Vidal, María de la Fuente, Eduardo Adrián, Raúl Berón, Virginia Luque, Roberto Quiroga, Oscar Fuentes y Ranko Fujisawa.
En el año 1956, dirige la orquestación del Ballet Folklórico Argentino de Santiago Ayala, (El Chúcaro). También lleva a la práctica una antigua teoría suya, el agregado de la voz femenina sin palabras, que se adapta y enriquece convenientemente a la masa orquestal, prueba que realiza con la voz de Ana María Pons.
En el año 1953, promovió la creación de la Sociedad Argentina de Orquestadores y Arregladores. Los músicos pretendían el reconocimiento de su trabajo intentando reformar los estatutos de la Sociedad Argentina de Autores y Compositores (SADAIC). También pedían la difusión del nombre del arreglador en la etiqueta de los discos y en las ediciones impresas. La fuerte resistencia por parte de las empresas grabadoras y de los directores de orquesta frustró el intento.
En 1958, forma Los Astros del Tango, un verdadero conjunto de cámara, con marcado predominio de cuerdas. Es director y arreglador del conjunto formado por: Elvino Vardaro, Enrique Francini, Mario Lalli, José Bragato, Julio Ahumada, Jaime Gosis y Rafael del Bagno. En algunas versiones está el violín de Szymsia Bajour y el contrabajo de Italo Bessa. Debutan en octubre en Radio Splendid. y llegan al disco en tres oportunidades, en el sello Music Hall, con la particularidad de dedicar cada disco a dos autores. Así presentan los tangos de Bardi, Arolas, Delfino, Aieta, De Caro y Cobián.
En 1960, graba un disco donde se reseña La Historia de la Orquesta Típica, con el subtítulo: El Tango en su Evolución Instrumental. Comienza con "Don Juan" por un trío de guitarra, flauta y violin, hasta llegar a Piazzolla. Los principales instrumentistas se encargaban de recrear a los homenajeados, según el criterio de Galván.
Son interesantes algunas opiniones del propio Galván: «Ante todo no creo en el tango moderno, creo en el tango simple y sencillo. En cambio, creo sí, en la orquesta moderna. Y ésta es la que no se conforma con repetir siempre lo mismo, con monotonía y falta de impulso creativo, si no que busca nuevos timbres que van a enriquecer y modernizar el tango sin desvirtuarlo.»
Otra: «No puede haber tango sinfónico ni orquesta sinfónica de tango, sencillamente porque no existen piezas sinfónicas en el campo del tango. Aunque no me niego a ver un sutil cambio a través del tiempo en la riqueza musical del tango, que proviene, en mi opinión, del decisivo progreso en la orquestación.»
En marzo de 1960, dirigió la Orquesta Gigante del Tango, actuando en el Cine-Teatro Ópera. En el mes de agosto comienza a trabajar en un repertorio para llevar a Japón, encabezando una embajada musical. Piensa en Vardaro, Gosis, Ahumada, del Bagno y el resto integrarla con músicos japoneses. Ya tiene compuesto para la ocasión un tango titulado "Sayonara". Radio Belgrano, a manera de despedida, pone a su disposición una orquesta de 50 músicos para que exponga dicho repertorio. Pero nada de esto pudo ser, el 8 de noviembre le llega la muerte.
jueves, 1 de septiembre de 2016
"TACONEANDO TANGOS"
JOSE HORACIO STAFFOLANI (PERIODISTA Y POETA)
«Una noche el amigo Aguilar, sentados en la plaza Flores, frente a la iglesia, comenzó a decirme que dejara el periódico (entonces era director del semanario La Idea) y que el berretín de poeta lo dedicara a las letras de los tangos: «Eso da. ¡Sí que da vento! Preguntále a Enrique Cadícamo o a Cele Flores, si el tango da, sí o no... Yo sé que a vos no te gusta hacer letras para el cancionero popular. A pesar de todo te propongo una oportunidad. Hacéme cualquier motivo en verso y yo te haré un vals o una canción».
«Trato hecho. Pocos días después le entregaba una letra titulada “Cuándo volverás”. Pasó tiempo. Una noche nos encontramos y como es lógico le pregunté por la letra y me contestó textualmente: «Estando en los 36 Billares con Pedro Maffia, los De Caro y otros, al sacar unos papeles se me deslizó tu letra. Maffia la levantó y se puso a leerla... Al final me preguntó: «¿De quién es esta letra?» —«De un amigo de Flores», contesté. —«Decíle a tu amigo que le haré un tango que lo van a cantar hasta las piedras».
«Pasaron dos meses. Una noche estando en el hall del Teatro Pueyrredón de Flores, viene a mi encuentro mi gran amigo Cadícamo y con mucho entusiasmo me dice: «¡Staffolani! ¿Leíste Crítica de esta noche?... Hay algo que te va a interesar».
«Compré el diario y al hojearlo, tuve la sorpresa más grata de mi vida... El conocido redactor de Crítica, Carlos de la Púa, escribió una página sobre el tango “Cuándo volverás” y que el gran mago del bandoneón, Pedro Maffia, vistió con las melodías más divinas del momento y le auguraba un gran éxito.
«El gran Maffia, por aquel entonces, actuaba con su orquesta en el Cine-teatro Electric Palace, de la calle Corrientes. Días después fui a visitarlo; me hice anunciar, salió. Me di a conocer y luego del protocolar encuentro me invitó a pasar... Subió al palco orquestal y ejecutó “Cuándo volverás”. El público rompió en estruendoso aplauso al escuchar los primeros compases.. Tres veces consecutivas se repitió a exigencias del público.
«En el intervalo charlamos largo y tendido. Me dijo que Carlos Gardel se ausentaba por una breve temporada y que era su propósito visitar España y que el tango lo grabaría allá.
«Habían transcurrido de esto varias semanas y recibía por correo una buena cantidad de estampillas, que yo debía firmar una por una y devolverlas a la casa Max Glücksmann a la brevedad posible. Al canjearlas me entregaban dinero y a los pocos días recibía otra remesa de estampillas y esto se fue repitiendo durante meses.
«He aquí la influencia del dinero. Sin más trámites archivé mis versos líricos y me dediqué a hacer letras de tangos, que muchas satisfacciones me ha dado. Pocos días después del regreso de Carlos Gardel, lo vi en lo de Max Glücksmann. Me acerqué. Agradecí la distinción de que me había hecho objeto y entre otras cosas me dijo lo siguiente: «¡Mirá pibe! Si te vas a dedicar a las letras de tangos y si querés que yo te los cante, no me hagas esa clase de letras... Ese tipo de letra son para los muchachos fifí y estos «nenes de mamá» no cantan tangos... Quienes los cantan y los imponen, son los muchachos del bajo... En adelante haceme letras reas para los muchachos del arrabal... No te olvidés... ¡Chau!».
«Me dio la mano y salió... Así conocí a Maffia y a Gardel».
Con Maffia hizo el citado; “Taconeando” y “Ventarrón”, grabados por Gardel y por demás populares, que se mantienen frescos en la voz del recuerdo, y también “Piba boba”, “Sombra gris” y “Tengo celos”, amén de algún otro tango. Con Magaldi-Noda hizo el hermoso “No llores mi amor”.
Staffolani nació en Buenos Aires (Flores) el 1 de diciembre de 1898 y allí falleció el 11 de diciembre de 1968.
viernes, 26 de agosto de 2016
viernes, 12 de agosto de 2016
"EL CIEGUITO ASPIAZÚ"
Aspiazú, Bernardino Eusebio Guitarrista y violinista
(20 mayo 1865 - 15 noviembre 1945)
El 9 de julio de 1879, vivía con su madre, en el entonces pueblo de Flores, cuando decidió asistir a los festejos que por la fecha patria se realizaban en la Plaza del Congreso, donde abundaban los fuegos de artificio y las bombas de estruendo. Como muchachito curioso, se acercó demasiado a los elementos pirotécnicos y la desgracia se ensañó con él. Una de las bombas explotó dentro del mortero que las lanzaba y un fogonazo le dio en el rostro. Las lesiones le produjeron una irreversible ceguera.
El fin del siglo XIX lo tiene actuando junto a Luis Teisseire, Carlos Hernani Macchi y el violinista Julián Urdapilleta. Recordaba que por los años 90 en lo de Hansen no se conocía el tango, allí sólo se ejecutaban canzonetas y trozos de ópera. Recibiendo el doble de paga se incorporan a este local dejando el Kiosco, y allí ellos introducen el tango.
Por entonces, se produce un grave incidente en el cual está presente. Es posible un fallo de su memoria pues ya habían transcurrido más de 40 años, él afirmaba que se produjo en Hansen, pero el parte policial informó que fue en el Kiosco, el 22 de diciembre de 1901. En ese lugar, el habitual concurrente Juan Carlos Argerich le propinó un botellazo a José Traverso (Cielito) y, luego de una batahola, se apagaron las luces, sonó un disparó y el muchacho fue muerto. Según Aspiazú, escuchó que Argerich, un niño bien, le pidió a Roque Rinaldi que tocaran “La tirana”, pues quería bailarlo, el músico respondió que no lo sabían, ese tema lo hacía Genaro Vázquez.
«—El que no toca “La tirana” no puede ser buen músico», agregó el joven.
«—Son músicos y de los buenos», terció Traverso. A partir de allí, la pelea. Muchos fueron presos, los músicos durante ocho días, Traverso recibió una condena por diez años, que pasados dos fue conmutada y convertida en destierro, por lo que tuvo que marcharse a Uruguay. «De regreso pasamos al Tambito —recordaba— y allí se trabajaba sólo en el verano, en el invierno salíamos a la campaña».
En este ir y venir por los tradicionales lugares aledaños al bosque de Palermo, conoce a Ernesto Ponzio, a Juan Carlos Bazán, a Enrique Saborido, a Alcides Palavecino y a Roberto Firpo. Este último, con no más de 13 años, ya había compuesto el tango “Don Alberto [d]”.
También actuó en los quilombos de San Fernando y otra vez en el Kiosco hasta 1910, cuando fue demolido. «Ramos Mejía fue un profeta, en 1883 me dijo: “Te aseguro que el bandoneón va a llegar al Colón”. Se refería al viejo teatro inaugurado el 25 de abril de 1857 y demolido en 1888. En el Kiosco nos vino a ver un señor que nos invitó a su casa. Poseía un aparato novedoso, el fonógrafo, que permitía escuchar cilindros. Con Miguel Logiovine, Genaro Vázquez y Valentín Sánchez grabamos unas cuantas piezas».
En 1913, fallece su esposa y abandona parcialmente la música para dedicarse al cuidado de sus hijos, aunque debe mantenerse y para ello, durante varios años, se presenta en ciudades del interior, de modo especial se cita la parrilla de Giandulia, de la ciudad de Rosario, conocida como La Carmelita. Pero cuando Ernesto Ponzio, que estaba preso, sale de la cárcel en 1928 y se une al Gordo Bazán, allí está nuevamente, frente a un público más numeroso y entendido. Hasta alrededor de 1933 permanecieron unidos.
En 1932, integra una orquesta en el Teatro Nacional, para la obra El tango porteño, de Pascual Carcavallo.
martes, 26 de julio de 2016
"EL ANARQUISTA TEISSEIRE"
Luis Teisseire
Flautista, compositor, letrista y director
(24 octubre 1883 - 3 mayo 1960)
Nació en la ciudad de Buenos Aires, hijo de Jean Teisseire, oriundo de Francia, y de María Puzzi, nacida en Génova (Italia).
A los 15 años se empleó en la florería de Vitale. Los ratos de ocio los empleaba en leer libros de ideas avanzadas. Se hizo anarquista, organizó una huelga en la florería y fue a dar de patitas en la calle. Aprendió la flauta, estudiando solo al principio y después bajo la dirección del profesor Mauricio Guariglia».
Teisseire se nos muestra en su juventud con temperamento combativo. La música aplacó tan turbulenta adolescencia.
Ingresó como flautista en lo de Hansen, más tarde en El Quiosquito. También integró los conjuntos que actuaban en los bailes de Rosendo, Bevilacqua y Posadas, además de tocar en los cafetines de la Boca, en los de la calle Suárez.
Luís Teisseire contrajo enlace el 21 de noviembre de 1907, con la señorita Elvira Ema Luisa Gianelli, de 22 años de edad.
Nos recordaba de aquellos lejanos días un gesto habitual de Luis. Este, según mencionaremos, actuaba en locales del bosque de Palermo. Al regresar de los mismos, testimoniaba el afecto hacia su joven señora, ofrendándole una bella magnolia. El hogar vivió jubilosas horas con el nacimiento de dos hijos varones; ambos actualmente han fallecido.
Teisseire volcó sus inquietudes poéticas en un opúsculo titulado Mis humildes versos, que consta de veinte páginas en las cuales ha recopilado parte de su producción. Destacaremos de la misma los dedicados a su hijo, teniente 1º Germán Rogelio Teisseire, fluye el afecto paternal en conmovedoras estrofas, acaso escritas con los ojos empañados...
Con entusiasmo indeclinable prosiguió Teisseire su quehacer poético, sin perjuicio de sus actividades musicales.
Títulos inolvidables hallamos entre sus composiciones, cuyo número supera las 80 obras. Es autor además de no pocas letras, en colaboración con otros colegas. Destaquemos entre los mismos a Juan de Dios Filiberto, gran amigo, al igual que Augusto Pedro Berto.
Falleció Teisseire víctima de un síncope cardíaco, en su domicilio ubicado en Esperanza 344 de nuestra Capital.
sábado, 16 de julio de 2016
"EL LECHERITO AÍN"
Casimiro Aín (1882-1940)
Recibe sus apodos por ser hijo de un vasco lechero, del entonces barrio de La Piedad, donde aprendió a bailar de muy pequeño al compás de los organitos callejeros.
Fue bailarín del circo de Frank Brown, el célebre payaso extranjero que vino a ganar fama a este país que tomó por adopción.
En 1901 Casimiro Aín viaja a Europa en un buque de carga, trabajando de cualquier cosa menos como bailarín.
A su regreso en 1904 actúa en nuestro teatro Ópera junto a su esposa Marta.
Durante los festejos del Centenario (1910) actúa con gran éxito, convirtiéndose definitivamente en un profesional de la danza cuando viaja en 1913 a Francia con la orquesta típica que integraban el bandoneonista Vicente Loduca, el violinista Eduardo Monelos y el pianista Celestino Ferrer.
Se presentaron en el mítico Cabaret El Garrón que era el reducto de la comunidad argentina radicada en París y que encabezaba el músico Manuel Pizarro.
Luego viaja a Nueva York donde permanece tres años, volviendo a Buenos Aires en 1916.
La década del '20 lo encuentra nuevamente en París, donde gana con su compañera Jazmín, el Campeonato Mundial de Danzas Modernas, que se realizó en el Teatro Marigny en el mes de junio y compitiendo con 150 parejas.
Más tarde con la alemana Edith Peggy recorrió toda Europa y en 1930 retorna definitivamente a la Argentina para actuar unos pocos años más.
Existe una historia, para nosotros una leyenda, ya que nunca fue debidamente comprobada, que el primero de febrero de 1924, por una iniciativa del entonces embajador argentino ante el Vaticano, Don García Mansilla —muy preocupado en disipar el sayo de la inmoralidad del tango y su prohibición eclesiástica—, Aín bailó ante el Papa Pío XI y otros altos dignatarios el tango “Ave María”, de Francisco y Juan Canaro. Su pareja fue la bibliotecaria de la embajada, una señorita de apellido Scotto, acompañados por la música de un armonio. El tango elegido, muy livianito recibió la aprobación del Papa.
Esto lo cuenta y lo afirma Aín en un reportaje que se le realizó a su regreso de Italia. Pero nuestro amigo, el musicólogo Enrique Cámara, catedrático de la Universidad de Valladolid y con muchos años de residencia en Italia, recorrió pacientemente la hemeroteca del Vaticano, en especial su diario L'Osservatore Romano, y no encontró nada al respecto.
En un artículo transcripto en la revista Tango y Lunfardo Nº 34 dirigida por Gaspar Astarita, el periodista Abel Curuchet entrevista a Casimiro Aín, en una publicación aparecida el 21 de marzo de 1923.
Allí nos dice «es en realidad un hombre simpático que habla a grandes voces, ni joven ni viejo, tendrá a lo sumo cuarenta años. De mediana estatura, viste con corrección aún cuando su elegancia es escasa. Al saber que soy cronista y que desconozco su obra y su prestigio, el hombre se desvive por ponerme al corriente de su vida.
«¿Si se baila mucho? Nunca como este año, la gente parece que no quiere más que bailar. No doy abasto con las lecciones.
«Mire esta libretita —la miro y leo, en orden alfabético, los nombres más copetudos—.
«Son a los que le di lecciones. Yo me dediqué al baile por casualidad. Fue una aventura de muchacho curioso y bohemio. Mi primera salida del país fue allá por 1903. No sabiendo qué hacer en Buenos Aires, me embarqué sin rumbo en un vapor que me condujo a Inglaterra. Estuve un mes en Londres y de allí pasé a París. Con dos amigos comenzamos a recorrer los bares y cabarets, con una guitarra raída y miserable y un violín destartalado, formamos un terceto errante y pintoresco. Yo comencé a bailar el tango criollo. El éxito que tuvimos fue rotundo, empezamos a ganar dinero a granel. De París fui a España, donde después de una breve estadía, regresé a mi país. Me fui perfeccionando en el baile e hice progresos notorios que me valieron importantes contratos para bailar en los teatros, como número de fin de fiesta.
«En 1913, deseoso de conquistar fama y fortuna, hice mi segunda salida de la patria. En el vapor Sierra Ventana, partimos a la aventura, yo y tres muchachos amigos. Uno de ellos pianista, el otro cargaba su violín y el tercero con un bandoneón. (se refiere a Ferrer, Monelos y Loduca, viaje que fue costeado por Ramón Alberto López Buchardo, importante personaje de la sociedad porteña).
«Llegamos a Bulogne Sur Mer y ni bien desembarcamos tomamos el tren rápido a París que llegó a las doce de la noche. Era una noche de un invierno cruel y lo primero que decidimos fue marchar a Montmartre. Encontramos el primer cabaret y nos metimos, estaba rebosante de gente. Y llegado el momento nos metimos con lo nuestro, atrajimos al público que nos tiraba unos francos, tantos que los cuatro vivimos muy bien durante un mes. Hubo suerte, porque aquel cabaret era el Princesa, famoso luego cuando en manos de Manuel Pizarro se transformó en El Garrón.
martes, 5 de julio de 2016
"TONI PODESTA"
Antonio Podestá
Nombre real: Podestá, Antonio Miguel
Seudónimo/s: Toni
Letrista
(8 mayo 1905 - 8 octubre 1949)
Lugar de nacimiento:
Buenos Aires Argentina
Fue periodista de
La Razón, Crítica y otros diarios.
Ingresó después a la editorial Sopena, donde llegó a Subdirector general de todas sus revistas: ¡Aquí está!, Maribel, Leoplán, etc. Allí estuvo consagrado en sus últimos años, a la superación permanente de las publicaciones de dicha editora.
Poeta, recopiló sus versos en un volumen que había titulado: Poemas Para la Posteridad del Suburbio, que no llegó a publicar.
Para la canción popular escribió algunos tangos en colaboración con Rafael Rossi, entre ellos “Como abrazado a un rencor” que Carlos Gardel transportó al surco del disco, motivo por el cual tuvo alguna amistad con el cantor a pesar de que su profesión le había permitido conocerlo con anterioridad.
“Manón” es un lindo tango suyo con música del maestro Arturo De Bassi, que no tuvo la suerte de la popularidad que tuvieron obras muy inferiores.
Podestá nació en Buenos Aires el 8 de mayo de 1905 y allí falleció el 8 de octubre de 1949.
lunes, 4 de julio de 2016
"EL PIBE DE WILDE"
Nació en la calle Lamadrid 920, del barrio de Barracas (Buenos Aires) el 30 de octubre de 1903 En 1908 su familia se mudó a Wilde, al otro lado del Riachuelo. Aprendió a tocar el bandoneón de oído, escuchando a su hermano mayor, que se había comprado uno.
En 1923, el cantautor Carlos Gardel le grabó un tango de su autoría: Viejecita mía. Más tarde, en 1928, le grabaría La reja.
Empezó a ser reconocido como El pibe de Wilde. En 1928 tuvo su propia orquesta típica, con la que tocaba en el cine Metropol. Los integrantes de este sexteto eran:
Salvador Grupillo (bandoneón)
Alberto Soifer (piano, más tarde compositor de música de películas)
Luis Gutiérrez del Barrio (violín)
Mauricio Saiovich (violín)
Adolfo Kraus (contrabajo).
Marcucci era un auténtico virtuoso del bandoneón, capaz de enfrentar a una audiencia dirigiendo su orquesta, realizando complicados dúos con Grupillo y —más difícil y novedoso aun— realizando solos de bandoneón.[cita requerida] Consiguió un contrato con RCA Víctor. Su primera grabación fue el 2 de mayo de 1929, con bandoneón solo: Aires españoles.
A comienzos de los años treinta, Marcucci entró en la orquesta típica de Julio De Caro (como reemplazante del bandoneonista Pedro Laurenz). En 1935, junto con sus colegas los bandoneonistas Pedro Maffia, Pedro Laurenz y Ciriaco Ortiz y el pianista Sebastián Piana formaron un memorable quinteto para una serie de recitales en la radio. Nunca grabaron ningún disco.
En 1936 se casó con la pianista Teresa Benedetti. En noviembre de 1936, la revista porteña Sintonía organizó una orquesta típica —Los Virtuosos— con los músicos jóvenes más expertos del momento (elegidos por concurso):
Francisco De Caro (piano),
Ciriaco Ortiz (bandoneón)
Marcucci (bandoneón)
Julio De Caro (violín)
Elvino Vardaro (violín)
Mientras tanto siguió tocando varios días a la semana con la orquesta de De Caro. En 1937 hizo la música de la película Así es el tango. Publicó un libro con Félix Lipesker: Método moderno para bandoneón. En 1951 abandonó a De Caro y pasó a integrar la orquesta estable de Radio Splendid de Buenos Aires, dirigida por Francisco Trópoli (hasta 1957).
"EL RATA IRIARTE"
Raael Iriarte
Nombre real: Yorio, Rafael
Seudónimo/s: El Rata
Guitarrista y compositor
(10 mayo 1890 - 8 octubre 1961)
Lugar de nacimiento:
Buenos Aires Argentina
Nacido en el barrio del sur de Buenos Aires, su escuela artística y su primer fogueo fueron los cafés con música de la calle corrientes angosta. trabajo en teatros como el nacional,Apolo, porteño y Empire llegó a ser familiar y dilecta figura del arte popular.
Fue siempre, en el ambiente "el rata Iriarte", para el cariño de todos. Apodo exacto, porque se desplazaba, hablaba, gesticulaba y guitarreaba con la movilidad graciosa de ratoncito. Tenía ojos vivos, sonrisa permanente en el rostro pálido.
En el primitivo Luna Park, de la cuadra que hoy es la plaza de la República con el obelisco en el centro, no cejó hasta componer una gran orquesta que dio que hablar: Aieta, marcucci, y Servidio en los bandoneones; violinistas Sasano y Franco; en el contrabajo Luis Bernstein- hermano del " Alemán" bandoneonista y autor de dos tangos siempre lozanos: Don Goyo y El abrojito; Rafael Iriarte con su polifónica guitarra de once cuerdas.
viernes, 1 de julio de 2016
"EL GALLEGO MARTÍNEZ"
José Martínez
Pianista director y compositor
(28 enero 1890 - 27 julio 1939)
Lo llamban "el gallego" y era criollo y morocho. El gallego Martínez.Un pianista genuino del tango.
José Martínez vivía permanentemente en un estado de gracia inspirativo. La mirada de sus ojos buenos un poco perdida en otros cielos
Su acompañamiento en el teclado del piano era inconfundible. Cuando en 1918 Francisco Canaro da el gran paso adelante en su carrera
como el mismo ha calificado su primera actuación en el cabaret Royal Pigall(hoy tabaris), los dos positivos créditos de su conjunto son el bandoneonista Osvaldo Fresedo y el pianista José Martínez.
José Martínez pianista insuperable del tango "Canyengue"
Nos legó la mayor herencia, que es la constituida por sus numerosos trabajos como compositor: “Yerba mala", dedicado a Bardi; “Samuel” y “El pensamiento”, a Castriota; “Canaro” a Canaro; “Pablo”, a Pablo Podestá.
Además compuso la música de: “Pura uva”, “El cencerro”, “La torcacita”, “De vuelta al bulín”, “El palenque”, “Olivero”, “Calma chicha”, “Punto y coma”, “Lepanto”, “El matrero [b]”, “Expresión campera”, “El acomodo”, “La correntada”, “Carbonada”, “Pedacito de cielo [b]”, “Tengan paciencia”, “Polvorín”, “Marianita”, etcétera.
jueves, 30 de junio de 2016
"EL IRRESISTIBLE LOGATTI"
Logatti, Lorenzo
Clarinetista y compositor
(7 noviembre 1872 - 19 marzo 1961)
Lugar de nacimiento:
Foggia (Italia)
El Joven Logatti penetró en un café de la calle Paraná, entre Sarmiento y Corrientes, al lado del teatro Politeama estaba el café Sabatino tomaba los fondos de dicho teatro.
No tardó en destacarse con su instrumento en las grandes orquestas líricas y clásicas.
Durante el carnaval de 1908,Logatti estrena su tango el irresistible y obtiene un súbito éxito tan resonante que la orquesta debe repetirlo varias veces en el transcurso de la primera velada. Sus compases pegadizos se extienden en entusiastas coros de canturreos.
Lorenzo Logatti que vino a la Argentina a los 26 años para desarrollar una vocación instrumentista clásico. Murió a los 88 años en el seno de su honesto hogar formado en nuestra patria.
miércoles, 29 de junio de 2016
"DON ALFREDO"
nació en nuestra ciudad, en el barrio de Belgrano, si bien, nació viajando su madre en un tren que hacía el trayecto de Retiro a Olivos, en la línea del llamado en ese tiempo Ferro Carril del Norte.
Su vida de purrete la vivió como todos los niños proletarios de aquella época. Sí, a los 14 años comenzó la lucha diaria de ganarse su sustento. Trabajó en un corralón de maderas, mas también tenía vocación por la música y sus maestros de piano fueron Ángel Ratti y Brunetti Abnicari.
Bevilicqua tenía intuición musical por su espíritu superior, ya que llevaba en su alma sentimientos de grandezas telúricas y, con ese fundamento, creó un repertorio musical sin parangón en el tango.
Su primer tango lo realizó en 1902: “Venus”, y fue la apoteosis musical, ya que a partir de esa obra Don Alfredo comenzó el camino que lo llevaría al éxito total. Esta composición fue grabada por un conjunto dirigido por Bevilacqua y realizada en aquel sistema de cilindros.
También sentimos admiración por la partitura del tango “Venus”, dedicado «al amigo Amadeo Bonetti». Analizando el dibujo, el título dice: «Venus tango brillante para piano, impreso en la Casa Ortelli Hnos., Belgrano 2947, Bs. As.» Pensemos en el arte del dibujante. Parece paradójico que en aquella época todo estaba –incluido el arte gráfico- al servicio del sentimiento del tango, y por supuesto, al realismo de las acuarelas ciudadanas.
Bevilacqua cumplió tareas como ejecutante del piano, en varios centros musicales, especialmente en el teatro capitalino Pasatiempo y también en los bailes de María La vasca, lugar bravío del malevaje porteño.
Al llegar 1910, centenario de la Revolución de Mayo, y con banda de música estrenó su tango “Independencia”. Ese año fue el triunfo total de don Alfredo ya que cuando nos visitó Isabel de Borbón le regaló la partitura del tango antedicho, como testimonio de argentinidad hacia la Madre Patria.
También Bevilacqua ofreció al ministro chileno Cruchaga Tocornal el tango “Emancipación”, dedicado a la hermana República de Chile. Así era el maestro Bevilacqua, dedicaba sus mejores obras para testimoniar la grandeza del tango hacia otros pueblos.
Fue autor de muchos tangos: “Apolo”, lo publicó en 1903 y fue grabado por la banda Victor en 1905; en 1906 publicó “Minguito”, hermoso tango y, como corolario de su trayectoria autoral le dedicó al jockey Torterolo el tango “La gran muñeca”. Escribió además: “Recuerdos de La Pampa”, “Cabo cuarto”, “El fogón”, “Bar El Popular”, “Marconi”, “Primer junta”, “Expresión criolla”, “El orillero”, “Reconquista”, entre otros. Su último trabajo fue “Brisas del sur”, del año 1933.
La mayoría de ellos fueron grabados por rondallas y típicas del 1910. Por ejemplo: Juan Maglio, (Pacho) grabó varias de sus obras.
En sus últimos años trabajó como afinador musical.
Alfredo Bevilacqua no podrá ser olvidado por los tangueros argentinos y orientales, su figura fue de un valor incomparable, hacedor de nuestra telúrica popular. Falleció el 1 de julio de 1942, su deceso ocurrió en el hospital Italiano de Buenos Aires y, desde éstas páginas le decimos: Don Alfredo jamás lo olvidaremos, porque usted pertenece a la historia del tango.
sábado, 25 de junio de 2016
"EL CESAR ARGENTINO"
César Vedani
Su primer obra publicada fue el tango Vieja escuela de mi barrio de 1926, cuya música es del pianista Rodolfo Nasso. En 1927 publicó "Adiós Muchachos", con música de Julio C. Sanders, que llegó a ser el tango más popular del mundo. Los dos fueron grabados por primera vez por Agustín Magaldi. Del mismo año es otro éxito, el tango Barra querida, con música de Carlos A. Sánchez (Carlos Sandoval), que al igual que el anterior fueron grabados por Carlos Gardel. El primer registro de esta última obra fue realizado por Azucena Maizani el 20 de septiembre de 1928. Dado el éxito de Adiós muchachos, en el segundo semestre de 1928 los autores viajaron a Europa y desde París y Barcelona promocionaron el tango en distintas casas editoriales y fonográficas europeas.
Colaboró en algunos periódicos y tuvo destacada actuación en el directorio de SADAIC.
Periódicamente fue publicando canciones en todos los tonos y aunque algunas fueron grabadas distaron mucho de ser éxitos; no repitió ni medianamente aquellos sucesos. “Andá con tus amigos”, tango, puede citarse entre ellos.
Vedani nació en Buenos Aires el 23 de agosto de 1906 y allí falleció el 14 de abril de 1979.
miércoles, 22 de junio de 2016
"EL VASCO RIAL"
josé Rial
Letrista
(14 noviembre 1896 - 8 julio 1954)
Su primera vivienda, junto a sus padres españoles, fue en la Avenida Caseros 2672. Sus estudios primarios los hizo en dos escuelas, una estaba a metros de su casa, la otra en la cuadra siguiente. Luego unos años de trabajo, fue aprendiz de carpintero y vendedor de artículos rurales en Casa Bossio, comercio ubicado en el vecino barrio de Barracas.
Su padre gustaba de la poesía y él recibió la herencia improvisando versos, recitando o bien cantando cuando a los 17 años tuvo la primera guitarra. Se lo debe considerar un verdadero payador. Alto, robusto de cuerpo, tirando a rubio, vestía traje y chambergo de ala ancha un poco tirada para atrás y siempre pañuelo blanco o negro al cuello, aún con corbata. De carácter jovial, cariñoso en el trato y muchas veces retraído. Modesto en todo aspecto nunca se mostró interesado en la elegancia de la vestimenta.
Ya vivía en la calle Luna 24, cuando escribe y compone los temas que precisaba la murga del barrio para los carnavales. Presumiblemente, desde 1915 y por más de cinco años, formó parte del conjunto gauchesco Gloria, Patria y Tradición, vestido a la usanza gaucha tocando la guitarra y cantando. Fue un grupo muy requerido y tuvieron cierta notoriedad por sus actuaciones en los cines y teatros de las zonas linderas. Entre los componentes estaban dos personalidades: Guillermo Barbieri y Dante A. Linyera.
Por 1922, se puso de novio con una vecina, Gregoria Buzeta, cuatro años menor, nacida en el corralón con una flota de chatas que regenteaba su padre. Se casaron en el año 1925 y fue su musa inspiradora, al menos de su creación inolvidable: “Rosa de otoño (Rosas de otoño)”. Constaba de nueve estrofas y cuando fue musicalizada por su amigo Barbieri, resultó ser muy extensa, entonces decidió eliminar las primeras tres: como curiosidad son las siguientes:
Tú eres la vida yo soy la muerte
tú eres contento yo soy dolor,
tú representas benigna suerte
yo simbolizo un marchito amor.
Tú eres la rosa que cristalina
guarda el rocío sobre el altar,
yo soy el fruto de un triste pino
que sólo pena puede guardar.
Mi pobre rostro ya palidece,
mis labios quieren enmudecer
y mi guitarra se desvanece
mientras mis ojos te quieren ver.
A continuación, van los versos ya conocidos de este bello vals. «Fue un verso de enamorado», casi se disculpó cuando lo dio a conocer. Era el año 1923, el tema lo graba Gardel por primera vez y, es a partir de entonces, que comienza su trayectoria de autor.
Ese mismo año, en el teatro Smart se representa el sainete El casamiento de Chichilo, de Mario Folco, —en la compañía de los hermanos Simari, con la actriz Eva Franco—, allí el cantor uruguayo Juan Ferrari lo canta acompañándose en guitarra.
Gardel vuelve a grabarlo en octubre de 1928, en París. Y en 1930, es uno de los cortometrajes dirigidos por Eduardo Morera donde lo secunda la orquesta de Francisco Canaro. También 1923, fue el año que se empleó en el Correo Central y allí como administrativo permaneció hasta su jubilación en 1948. Colaboró en diversas publicaciones: El Alma que Canta, El Canta Claro, La Canción Moderna, y otras, donde quedaron cantidad de colaboraciones. Intervino en la política de SADAIC cuando era dirigida por Homero Maná, opositor de Francisco Canaro.
De su sencillez de hombre más aferrado al barrio paisano que a los vaivenes de la ciudad va esta anécdota: Un día fue a SADAIC a cobrar sus derechos de autor y, esperando cerca de la ventanilla de pago se encuentra con Ignacio Corsini que lo invita a sentarse en el sofá de la sala de espera, pero Rial se niega una y otra vez. Cuando se separan para ir cada uno a lo suyo, un amigo se le acerca para recriminarle su descortesía. Entonces aclaró que no lo hizo por vergüenza, si tomaba asiento se lo iba a ver calzado pero sin medias, no se las había puesto por comodidad.
El 24 de junio de 1954, estuvo en el cementerio de la Chacarita junto a la tumba de Gardel como ocurriera otros años. Incluso improvisó unas décimas. Pocos días después, el 8 de julio un infarto cardíaco lo abatió para siempre. Vivía en el mismo solar donde había nacido, convertido ahora en un edificio de departamentos.
Con Barbieri también compuso: “Pobre amigo” (1924), “Se llama mujer” (1928), “Preparate pa'l domingo” (1931), “La casita blanca”, vals que grabara Corsini (1926), “Flores azules” (1928), grabado por el dúo Ruiz-Acuña y por el conjunto de Rafael Rossi y las chacareras “La picardía” y “Doña Rosario” (1930). Por último, “Resignate hermano”, con Barbieri y José Ricardo (1928).
Con Rafael Rossi —a quien conociera en casa de Barbieri— realizó siete trabajos: “Ebrio” (1927), “Corazoncito” (1928), “Primero yo” (1929), los tres grabados por Gardel, “Buena pilcha” (1929), que grabó Roberto Firpo pero en forma instrumental, “Ponete paquete” (1934), inédita, “De corazón a corazón [b]”, ranchera (1930), “Lo que pide el corazón”, vals (1940).
También le pertenecen: “Hágame el favor” (letra y música), “Bailarín” (1929), en colaboración con Dante A. Linyera, “No la contés grande” (1930), con Luis Visca, “Arroz con leche me quiero casar”, polca en colaboración con Dante A. Linyera y música de Enrique Rodríguez.
martes, 21 de junio de 2016
"EL MARINERO MONTES"
Osvaldo Montes (Rosario, 8 de enero de 1934 - Buenos Aires, 4 de julio de 2014), conocido como el Marinero Montes, cuyo nombre completo era Osvaldo José Montes, fue un músico argentino y bandoneonista de tango.
Su apodo surgió en la época en que Montes cumplió su servicio militar obligatorio en la Marina, oportunidad en que estuvo embarcado en el buque escuela ARA Bahía Thetis que anualmente hacía un viaje dando la vuelta al mundo con los alumnos.1 Enese viaje, los cadetes de la Armada le compraron un bandoneón en Marsella y se lo regalaron.
Montes comenzó a estudiar música cuando cursaba la escuela primaria. A los ocho años su padre estaba internado y la madre, que iba todos los días a cuidarlo, le compró un bandoneón para que aprovechara el tiempo. Fue alumno de Egidio Presenti y tomó lecciones de Pedro Caifano y Antonio Ríos. Estudió armonía con René Teseo y Alberto Coronato y, ya en edad madura, su pasión por el conocimiento de la música lo llevó a estudiar trompeta durante tres años en el Instituto del Teatro Colón.
Se presentó acompañando al cantor Alfredo Belusi antes de los 13 años y tenía esa edad cuan debutó profesionalmente con la orquesta de Raúl Bianchi, con quien permaneció doce años y llegó a ser conocido en el ambiente musical como “el pide de Bianchi”. En 1955 se incorporó a la orquesta de Miguel Nijenson, se radicó en Buenos Aires y a los dos años era solista de bandoneón. En la década de 1960 era observable una movilidad de los músicos de tango que hacía que muchos de ellos participaran alternativamente en unas y otras formaciones orquestales, y Osvaldo Montes no fue una excepción. Trabajó con las orquestas de Enrique Alessio, Miguel Calo, Ángel Domínguez, Enrique Mario Francini y Armando Lacava y acompañó a los cantantes Alberto Marino y Siro San Román. En 1962 se unió a la orquesta de Leopoldo Federico que por entonces respaldaba al cantante Julio Sosa. Después que éste fallece, participó en giras por países de América de las orquestas de Horacio Salgán y de Mariano Mores.
Integrando el Quinteto de Buenos Aires, entre 1968 y 1971 viajó por la Unión Soviética, Colombia, Perú, Costa Rica y Brasil. También tocó en el Carnegie Hall de Nueva York con la orquesta de Atilio Stampone. Integró la Orquesta de Tango de Buenos Aires y con el guitarrista Aníbal Arias formó un dúo que realizó presentaciones en Japón y otros lugares. En este país también actuó junto a Néstor Marconi y Antonio Agri.
Con la orquesta de Stampone realizó muchas actuaciones en la tanguería Caño 14, en Buenos Aires. Sus conocimientos, habilidad y experiencia como bandoneonista, le llevaron a integrar durante casi 30 años el elenco estable de la Orquesta del Tango de Buenos Aires.
Grabó con los cantantes Néstor Fabián, Roberto Goyeneche, Libertad Lamarque, Alberto Marino, Nito Mores, Edmundo Rivero, Floreal Ruiz, Mercedes Simone y Julio Sosa, y con los conjuntos de Atilio Stampone , Alfredo Gobbi, Miguel Caló, Mariano Mores , Pedro Laurenz y Horacio Salgán.
Montes también hizo labor docente; entre otros lugares, enseñó música de tango en Copenhague y en la Sociedad Argentina de Autores y Compositores. Participó de la banda sonora de Tango feroz en 1993 y en la de Una sombra ya pronto serás en 1994. Falleció en Buenos Aires el 4 de julio de 2014.
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Ovidio
Cátulo González Castillo
Nacimiento Argentina 6 de agosto de 1906 Buenos Aires
Muerte 19 de octubre de 1975 Buenos Aires, Argentina
Ocupación Letrista y compositor.
Su padre José González Castillo, de ideología anarquista, pretendió inscribirlo en el Registro Civil como Descanso Dominical González Castillo, pero como se lo negaron sus amigos le convencieron para que cediera y entonces le anotó con el nombre con el que finalmente pasó a la historia. Pasó parte de su infancia en Chile, donde su padre debió exiliarse a causa de sus ideas anarquistas y regresó a la Argentina en 1913. Por su parte Cátulo estuvo afiliado al Partido Comunista.
A sus 17 años compone Organito de la tarde, su primer tango, al tiempo que practica boxeo, llegando a ser campeón argentino de peso pluma y preseleccionado para las olimpíadas de Ámsterdam.
En 1926 viaja por primera vez a Europa, donde luego va a dirigir su propia orquesta.
Durante la década del `30, obtiene una de las cátedras del Conservatorio Municipal Manuel de Falla. Hacia 1950 llegará a ser director de dicho conservatorio, cargo con el que se jubiló.
Durante los ´40 y 50´, cuando el tango vuelve a su apogeo, se consagra a la poesía y escribe con los compositores más destacados: Mores (Patio de la Morocha), Pontier (Anoche), Pugliese (Una vez), Piana (Tinta roja y Caserón de tejas), y su gran colaborador desde 1945: Aníbal Troilo (María, La última curda, Una canción).
Se dedicó al periodismo en diversas revistas, publicó el libro Danzas Argentinas (1953), hizo canciones para distintas películas, escribió el sainete lírico El Patio de la Morocha (con música de Troilo), fue secretario y presidente de SADAIC en distintos ciclos.
En 1953 fue designado presidente de la Comisión Nacional de Cultura de la Nación.
En 1955 la dictadura autodenominada Revolución Libertadora (Argentina) lo despoja de todo lo que había conseguido. Su esposa, Amanda Pelufo, se refiere en estos términos a aquella época:
“Lo teníamos todo y de pronto, en 1955, nos quedamos sin nada. Cayó Perón, llegó la Libertadora y a Cátulo lo echaron de todas partes. Ya no pudo tener cátedras, ni dirigir SADAIC, ni estar en Cultura. Ni siquiera pudo cobrar sus derechos de autor porque SADAIC, precisamente, fue intervenida. En el peor momento hasta llegaron a prohibir que se pasaran sus temas por radio. No le perdonaron nada. Para empezar que un tanguero estuviera en Cultura. Después que haya sido el primero en llevar el tango al Colón… Vendimos todo y nos recluimos. Cátulo escribía tangos, pintaba al estilo de Quinquela y sobre todo descubrió su amor por los animales. Llegamos a tener 95 perros, 19 gatos y dos corderitos: Juan y Domingo”
.
A raíz de la persecución de la dictadura de Pedro Eugenio Aramburu debió abandonar su profesión. Siendo incluido en las listas negras junto a decenas de tangueros como Hugo del Carril, Nelly Omar, Héctor Mauré, Anita Palmero, Chola Luna, entre otros, fueron perseguidos por sus ideas políticas y prácticamente nunca más volvieron a trabajar hasta su caída.3
Con el deshielo de los 60, vuelve a plena actividad. Sigue componiendo, escribiendo guiones radiales, trabajando en SADAIC. Publicó la novela Amalio Reyes un hombre, que llevó al cine Hugo del Carril. También publicó Prostibulario, acerca del cual se cartea con Perón, en 1971. Su obra resulta indiscutible por el éxito alcanzado: “María”, El último café”, “La última curda”, “La Calesita”, “Café de los Angelitos”, “Desencuentro”, “Y a mi qué”, “A Homero”, “Arrabalera”, “Mensaje”, “Tinta roja”, “Patio mío”, “Caserón de tejas” y tantos otros.
En 1974, lo designan Ciudadano ilustre de la ciudad de Buenos Aires. Al recibir el galardón, Cátulo relató esta breve fábula: “El águila y el gusano llegaron a la cima de una montaña. El gusano se ufanaba de ello. El águila aclaró: `Vos llegaste trepando, yo volando´. ¿Pájaros o gusanos? – inquiría Cátulo – he aquí una pregunta clave”.
Falleció el 19 de octubre de 1975.