" de chiquilín te miraba de afuera"

" de chiquilín te miraba de afuera"
cafe de Garcia

martes, 16 de marzo de 2010

El maestro Osvaldo Pugliese


Su padre, Adolfo, obrero del calzado, intervenía como flautista aficionado en cuartetos de barrio que cultivaban el tango. Dos hermanos mayores tocaban violín: Vicente Salvador, "Fito", y Alberto Roque, más consecuente que el primero y por muchos años ligado a la música. A Osvaldo fue el padre quien le impartió las primeras lecciones de solfeo, y comenzó a balbucear con el violín también, pero pronto se inclinó por el piano, aunque don Adolfo tardó cierto tiempo en comprar el costoso instrumento. Tras formarse en conservatorios de la vecindad, a la edad de 15 años se inició profesionalmente en el llamado "Café de La Chancha", así bautizado por los parroquianos en alusión a la poca higiene del dueño.

Poco después, ya en un conocido café del Centro de Buenos Aires, integró el conjunto de la primera mujer bandoneonista que tuvo el tango, Francisca "Paquita" Bernardo. Ascendiendo en su carrera, Osvaldo se incorporó al cuarteto de Enrique Pollet, luego a la famosa orquesta de Roberto Firpo, y en 1927 ya era pianista de la orquesta del gran bandoneonista Pedro Maffia, de la que se desvinculó, junto al violinista Elvino Vardaro, para formar un conjunto a nombre de ambos, que se sabe fue de avanzada, pero del cual no han quedado grabaciones.

Vardaro-Pugliese debutaron en el café Nacional, para emprender luego una extensa gira por el interior del país. Los acompañaba como representante–gerente el poeta Eduardo Moreno, autor de la letra del tango "Recuerdo", el más célebre de los firmados por Pugliese, y también, propuesta por Moreno, la cancionista Malena de Toledo. La gira fue un fracaso económico, y Vardaro debió empeñar su arco "Sartoris" para pagar los pasajes de regreso.

Pugliese se asoció luego con otro violinista, Alfredo Gobbi, formando un conjunto, uno de cuyos bandeonistas era el jovencísimo Aníbal Troilo. Aquello duró pocos meses, tras lo cual formó su primer elenco propio al lograr la oportunidad de actuar en un par de locales. Posteriormente integró dos dúos, primero con Gobbi y luego con Vardaro, para actuar en emisoras de radio. En 1934, cuando el bandoneonista Pedro Laurenz -ex De Caro, como Maffia- formó orquesta, Pugliese ocupó el piano, ocasión en que escribió los primeros arreglos sobre un par de tangos, entre ellos "La Beba", que le pertenece. En 1936 integró el conjunto del bandoneonista Miguel Caló, aún enrolado en la tendencia "decareana", y de esta manera fue encauzando sus ideas estéticas sobre el tango. Hasta 1938 formó Pugliese nuevas agrupaciones que no se consolidaron, e intentó sin éxito estructurar una cooperativa de trabajo, como expresión de sus ideas comunistas.

Su definitiva proyección hacia el tango que pretendía se inició el 11 de agosto de 1939, al presentarse de nuevo en el café Nacional. Amadeo Mandarino era el cantor de su debutante orquesta. Luego de un tiempo rearmó el conjunto, ya con Augusto Gauthier como vocalista. Pugliese era director, pianista y arreglador de ese conjunto, que, esa vez sí, funcionaba como una cooperativa. Desde un café del barrio de Villa Crespo saltaron a la radio más importante del momento, El Mundo, gestándose una importante hinchada que los seguía, compuesta por fanáticos de su estilo y adeptos al Partido Comunista.

La continuidad en la labor le permitió afianzar su concepción, apoyado en el aporte de compañeros suyos como el contrabajista Aniceto Rossi, tan importante para darle el sentido rítmico que necesitaba. Fundamental fue el bandoneón de Osvaldo Ruggiero, quien permaneció junto a Pugliese hasta 1968, profundamente consustanciado con el director. Y otro tanto puede decirse del violinista Enrique Camerano, nacido -dijo alguien- para tocar con Pugliese. Este se afirmaba como el más fiel exponente del estilo decareano, pero con una rotunda marcación rítmica, atractiva para el bailarín sin por ello sacrificar calidad.

De suma importancia, para cuando su orquesta llegó al disco en 1943, fue la aparición de Roberto Chanel, cantor recio, de voz nasal y estilo "compadrito" que dejó 31 grabaciones. Buscando un vocalista contrastante, Pugliese incorporó luego a Alberto Morán, dramático y sensual, de rara aptitud para la media voz y perfecto acople con el acompañamiento orquestal. Su atractivo para las mujeres no fue igualado por ningún otro cantor. Quedaron de Morán 48 obras grabadas. Apenas 8 registró a su vez, entre 1949 y 1950, Jorge Vidal, otra de las voces importantes en la historia de esta orquesta. Entre los cantores posteriores sobresalieron, aunque con repertorios de irregular calidad, Jorge Maciel y Miguel Montero.

Dentro de la década del ´40, Pugliese grabó algunos temas instrumentales propios con los que se anticipó a la vanguardia. Es el caso de "La yumba" (convertido en algo así como el himno de su orquesta), "Negracha" y "Malandraca". Por estos dos últimos se lo considera un precursor en el empleo de la síncopa y el contrapunto, adelantándose a Horacio Salgán y Astor Piazzolla. Otros importantes tangos que Pugliese escribió e interpretó son, ante todo, el mencionado "Recuerdo", y "La Beba", "Adiós Bardi", "Recién", "Barro", "Una vez" y "El encopao".

Por años, la orquesta de Osvaldo Pugliese estuvo prohibida para la radiodifusión, como medida de censura política, pero ello no logró mermar su popularidad.

lunes, 15 de marzo de 2010

El colorado de Banfield


El colorado" Pianista, director y compositor (2 de noviembre de 1912 – 31 de marzo de 1992) En la segunda mitad de la década del treinta las músicas internacionales prevalecían sobre el tango, a tal punto, que nuestras orquestas típicas más tradicionales incluían en su repertorio foxtrots, polcas, corridos, pasodobles, congas y rumbas.

Desde Canaro, Lomuto y la Típica Víctor, hasta De Caro y Fresedo, mixturaron los tangos con las músicas más extravagantes.

Pero la irrupción del ritmo audaz y vertiginoso de Juan D'Arienzo, coloca nuevamente al tango en la preferencia de los jóvenes, que no sólo recuperaron el gusto por su danza, sino que también se lanzaron a recrearlo.

Aparecieron entonces, cientos de orquestas y vocalistas, produciéndose el renacimiento del “dos por cuatro” y así, la maravillosa década del cuarenta.

Alfredo De Angelis se inscribe dentro del grupo de orquestas que pusieron el acento en el baile. Esto sin embargo no significa que carecieran de valor artístico, por el contrario, eran afiatadas, muy bien orquestadas y contaban con grandes músicos y vocalistas.

Nuestra elite intelectual siempre peyorizó lo popular, lo que prendía rápidamente en el gusto de la gente, porque no valorizaba, ni valoriza, el fenómeno sociocultural que significa la danza.

Siempre escuché decir sobre De Angelis que era una orquesta “calesita”, que sólo servía en el salón, que le faltaba creatividad. Supongo que el adjetivo hacía alusión, a la curiosa modalidad de los bailarines de recorrer el terreno girando ordenadamente alrededor del perímetro de la pista. Desde otra óptica, la crítica podía apuntar a la música fácil, elemental y rutinaria de las calesitas (carruseles).

A estas definiciones las encuentro dasafortunadas.

De Angelis tuvo la belleza de un trabajo armonioso y sincronizado, del que resultaba un tango prolijo y sencillo, logrado con un eficaz manejo del ritmo y muy respetuoso de la melodía y del lucimiento del cantante.

Se dirá que el estilo era simple y la fórmula poco ambiciosa se repetía, pero hoy, a la distancia, me deleito escuchando sus grabaciones algunas de ellas antológicas. Al pie de la Santa Cruz, La brisa, Ya estamos iguales (con la voz de Carlos Dante), Marioneta (a cargo de Floreal Ruiz), Atenti pebeta, Un tango y nada más, De igual a igual (con Julio Martel).

Nació en la localidad de Adrogué (sur del gran Buenos Aires) y de muy chico comenzó a aprender solfeo y armonía. Sus primeras actuaciones fueron acompañando al cantor Juan Giliberti, que anunciaba sus presentaciones con carteles que afirmaban que el propio Gardel lo había reconocido como su sucesor.

Al poco tiempo pasa a la orquesta de Anselmo Aieta reemplazando al pianista Juan Polito. Como dato curioso, en aquella formación participaba como violinista Juan D'Arienzo.

Conjuntamente con el bandoneonista Ernesto de la Cruz, acompaña al cantor Félix Gutiérrez, exitoso estribillista de varias orquestas de la época. Fugazmente, allá por 1934, pasa por la orquesta de Graciano de Leone. Después arma un binomio con Daniel Alvarez y más tarde, integra la orquesta Los Mendocinos dirigida por Francisco Lauro.


Es recién a partir de 1940 que forma su propia orquesta, debutando el 20 de marzo de 1941 en el café Marzotto de la calle Corrientes, con los vocalista Héctor Morea, quien es el único de sus cantores que no llega al disco.
Actúa en radio El Mundo, con las voces del referido Morea y de su nueva incorporación, Floreal Ruiz. Así llegamos al “Glostora Tango Club”, mítico programa radial que se emitía diariamente y que estaba un ratito antes del más popular de los radioteatros: “Los Pérez García”.

Así, De Angelis adquirió fama y popularidad y no resultó extraño que el sello Odeon lo incorporara en su elenco artístico, donde grabó 486 temas, desde el 23 de julio de 1943 al 21 de enero de 1977.

De Angelis se caracterizó por haber elegido muy buenos cantores, basten como ejemplo: Floreal Ruiz, Carlos Dante, Julio Martel, Oscar Larroca, Juan Carlos Godoy, Roberto Florio, Roberto Mancini, Lalo Martel, entre otros.

El caso de Carlos Dante es muy especial porque ya había sido un consagrado estribillista y llega a la orquesta en su plenitud, convirtiéndose en su mejor cantor, su sello distintivo.

Alfredo De Angelis fue en el cuarenta el propulsor de los dúos vocales. Recorriendo su discografía se destacan en primer lugar el binomio Dante-Martel con sus “perlas” Pregonera, Remolino y Pastora, entre otros. Luego el dúo Dante-Larroca, después Juan Carlos Godoy con Lalo Martel y Roberto Mancini.

Es autor de El taladro, en homenaje al club de fútbol Banfield, de Pregonera, Pastora (ambos con letra de José Rótulo), Qué lento corre el tren (letra de Carmelo Volpe) y de esa maravilla melódica que es Remolino (también con Rótulo).

De Angelis no tuvo la impronta de Troilo ni de Pugliese, pero fue un director honesto que se refugió en un tango tradicional que llegaba fácilmente al reconocimiento popular. La prueba está en la cantidad de discos que grabó y que tuvieron un impresionante éxito comercial (Ricardo García Blaya)

jueves, 11 de marzo de 2010

El violín de orodel tango



Alfredo Gobbi

Este eximio violinista nació el 14 de mayo del año 1912, en Paris, cuando sus padres se encontraban actuando conjuntamente con Ángel Villoldo como embajadores del Tango, mandados de Buenos Aires por las tiendas Gath y Chaves, como embajada cultural para hacer conocer nuestras raíces que dieron origen a esta expresión tan seductora que era el Tango. Su padrino de bautismo fue justamente Villoldo, apodado para ese entonces el padre del Tango criollo, autor de “El Choclo”. Alfredo Julio Floro Gobbi, tal su nombre completo fue compositor, violinista, arreglador, y director, siendo reconocido por sus pares como uno de los mejores cultores, por su sello romántico que daba con su violín cuando interpretaba el Tango. Sus grandes maestros referentes fueron Julio De Caro y Carlos Di Sarli, que aunque dispares en sus estilos, el amalgamaba los mismos, dándole a sus interpretaciones un bordoneo marcado que lo hacía distinto. Cuando sus padres deciden retornar de Europa por la prematura muerte de Villoldo; Alfredo tenía seis meses de edad, y se mudan a una casita de Villa Ortúzar. Para ayudar a sus viejos, teniendo apenas 10 años trabaja de canillita en una parada de diarios del barrio. Sus padres viendo las condiciones que tenía su hijo , les regalan un violín y lo inscriben en un conservatorio, para que aprenda los secretos de este difícil instrumento. Fue aventajado alumno de un gran maestro de nombre Natalio Carnini, y apenas tres años logró que con trece años, naciera en Alfredo esa motivación que lo impele a formar un trío con otros amigos, guitarra y bandoneón, para interpretar tangos. Este artista precoz animaba las reuniones sociales de la zona en que vivía. En un café de su barrio comienza a tocar tangos para los clientes a cambio de unas pocas monedas. Ofrece recitales de violín en un salón de la calle Sarmiento. Con 14 años ya demostraba un talento especial para tocar el violín, tratando de perfeccionarse escuchando los discos del sexteto de Julio De Caro. Su comunión con el Tango comienza cuando con apenas 15 años el director Luis Casanova lo incorpora como violinista profesional en su orquesta. Este perfeccionista del violín ingresa en el año 1927 a la agrupación de Juan Maglio (Pacho), que animan los bailes de carnaval del “Pabellón de las Rosas”, luego toca transitoriamente con Roberto Firpo, hasta que fue convocado por el bandoneonísta Carlos Tirigall, que actuaba en el café “El Germinal” . Posteriormente se incorpora a la orquesta del pianista Miguel Buzón, donde tuvo de compañero a Raúl Kaplún. En 1929 integra el conjunto de Anselmo Aieta, teniendo de compañero a otro notable violinista , Antonio Rodio. Para esos tiempos Gobbi, alterna como pianista en las matinée de un cine céntrico. En 1930 Alfredo forma un trío con un bandoneonísta llamado Domingo Triguero, y un pianista que con el tiempo sería uno de los mas finos interpretes en este instrumento, se trata de Orlando Goñi, apodado el Pulpo del Tango, logrando en 1937, ser uno de los pilares fundamentales, en la formación de una de las mas relevantes orquestas de nuestro medio, la de Aníbal Troilo.En ese año al disolverse el trío, se produce su memorable entrada al sexteto dirigido por Elvino Vardaro y Osvaldo Pugliese, donde además contaban con los bandoneonístas Miguel Jurado y un joven desconocido, Aníbal Troilo, contando como contrabajista a Luis Adesso. En 1931, aunque parezca increíble, este notable sexteto tuvo que disolverse por falta de trabajo. La llegada del cine sonoro, fue un boom entre los porteños que relegaron el gusto por las Orquestas Típicas y prefirieron esta novedad importada que los seducía y que venía acompañada de una música foránea ,como el Jazz que opacó temporariamente al Tango. Recordamos que una de las fuentes de trabajo de los músicos era ponerle fondo musical a las películas en los cines dado que las mismas eran mudas. No obstante Pugliese- Gobbi apuestan a continuar y arman su propio sexteto. En 1932 debido a la carencia laboral en nuestra capital, el flamante sexteto hizo una gira por el interior del país. Las cosas no salieron bien y cuando regresaron disolvieron el mismo. Pero la calidad interpretativa de estos músicos estudiosos buscando permanentemente evolucionar en el manejo de sus instrumentos, hicieron que los responsables de Radio Prieto, muy importante emisora de la época, les ofreciera al dúo Gobbi – Pugliese interpretaran tangos para los radioescuchas tangueros. Aunque parezca increíble a los avisadores no les conformaba lo que esta exquisita dupla interpretaba, y les levantaron el programa. Pero Gobbi no era de bajar la guardia, si bien eran tiempos difíciles, el aceptó el desafío y fue persistente, y vuelve a armar otro sexteto, conformado por Aníbal Troilo,José Goñi, (hermano de Orlando), Alfredo Calabró, Agustín Furchi,y Osvaldo Pugliese. Eran contratos cortos donde actuaban en café o cines, y la etapa del país en la década del 30 era muy crítica, mucha pobreza, falta de trabajo, mucha inestabilidad e incertidumbre entre los porteños. Nuevamente en el llano Alfredo, sin trabajo, se incorpora al conjunto del hermano de Pugliese, un violinista de nombre Alberto, donde si bien había poco trabajo, le permitía no tener discontinuidad laboral. En el año 1935, ingresa como primer violín al extraordinario conjunto de uno de los más grandes bandoneonístas que dio nuestra música popular, Pedro Laurenz. Este notable músico actuaba en los 36 Billares de la calle Corrientes al 1900, cuando Corrientes todavía era angosta. Su orquesta pisaba fuerte por la calidad de sus músicos y realmente era uno de los conjuntos predilectos de los porteños, por el virtuosisimo que ponían los mismos en cada interpretación. Al piano, Osvaldo Pugliese, los hermanos Armando y Alejandro Blasco conjuntamente con Laurenz en bandoneones, Gobbi conformaba el trío de violines junto a José Niezow y Sammy Friedenthal en violines, y como contrabajista Vicente Sciarreta. En 1937 se incorpora a Joaquín Do Reyes, pasando posteriormente con Armando Balliotti , estas orquestas trabajaban en distintos cabaret, y durante una temporada lo hicieron en el Novelty reducto muy elegante de la calle Esmeralda. Año 1941, Gobbi viaja al Uruguay y se convierte en primer violinista de Pintin Castellanos, (autor de La Puñalada), cuyo cantor era Enrique Campos, siendo tercer bandoneón, Donato Racciatti. En 1945, y gracias a los cambios operados en nuestro país, se produce el renacer en las expectativas del pueblo y esas esperanzas en lo laboral y económico, se nota positivamente en todo lo referente al tango, que gana espacios importantes en el corazón de los porteños como así también en los ciudadanos de toda nuestra patria. Es el comienzo de giras, contratos, en clubes, radios, tanto en capital como en el interior, sumado a las giras por el mundo. Nuestra música estaba en su mejor momento, era la década del 40, la etapa de Oro, como nunca mas se vivió. Gobbí retorna de Uruguay e ingresa al mundo de la Radio por la puerta grande, dado que primero lo contrata Radio Belgrano y luego Radio El Mundo, donde en los bailables de los días domingos era la gran figura del Tango. En 1947 la empresa grabadora R.C.A. Víctor lo contrata para que grabe y permanece haciéndolo durante diez años. Sus cantores para esa época eran Carlos Heredia y Hugo Soler. En 1948, fueron Pablo Lozano y Héctor Maciel 1949,Jorge Maciel y Ángel Díaz. En 1950, Héctor Coral y Jorge Maciel, en 1953, Carlos Almada y Jorge Maciel, año 1954, Jorge Maciel y Tito Landó, años 1955/56 , Alfredo del Rio y Tito Landó. Año 1957, Tito Landó, Mario Beltrán, y Carlos Yanel, año 1958, Alfredo del Río y Tito Landó. Cuando este gran maestro compuso sus obras cumbres como fueron: “El andariego” y “Camandulaje”, contó con la colaboración de otro grande como fue Ismael Spitalnij, este notable bandoneonísta y orquestador le puso las voces musicales que enriquecieron estas dos joyas de nuestro Tango. Para fines de 1950, la orquesta de Gobbi se conformaba con el como primer violín acompañándolo dos eximios violines como fueron Ariel Haroldo Gessaghi, y Eduardo Salgado, en bandoneones Mario Demarco, Luis Maggiolo, Osvaldo Piro, y Emilio Nurié, en piano Normando Lázzara y Osvaldo Monteleone en contrabajo.En 196 , volvían a ponerse dura las posibilidades laborales, dado a la permisividad de las autoridades gubernamentales de difundir música foránea, que atentaban sobre nuestra expresión cultural como eran el tango y el folklore. Esa medida que nos desprotegía abonó el terreno para que fuéramos invadidos por conjuntos híbridos de jóvenes que copiaban e imitaban a los interpretes extranjeros y desplazaron al tango y sus cultores a un segundo lugar, en el interés del público, especialmente de la juventud. Gobbi decide desarmar su conjunto por los costos y en cambio arma un quinteto para seguir luchando en un terreno hostil a nuestra música, dirigiendo desde el piano y tocando en una confitería de la calle Corrientes y Uruguay llamada Siglo XX. Allá por 1963 tocaba como solista de piano en la confitería El Olmo, del barrio del Once . En 1964, siendo muy joven aún, tenía apenas 54 años , se produce su lamentable desaparición. Buen músico, mejor amigo dejó en todos lo que lo conocieron el afecto y el reconocimiento a un grande. Rovira le dedicó su tango “El engobbiao”, Troilo, “Milonguero Triste”, Piazzolla, “Retrato de Gobbi”. Este violinista incomparable, supo aportar al tango un estilo propio con un matiz Decareano, que dejó su sello en todas sus interpretaciones, para disfrute de todos lo que aman “La mejor música del mundo el Tango” .
Oscar Mármol

miércoles, 10 de marzo de 2010

El pibe Ernesto


Ernesto Ponzio

Buenos Aires, 1885 - Banfield, Prov. Bs. As., 1934

El ambiente en que se desarrolló su carrera fue bastante duro, y de hecho hoy su nombre se relaciona con malevos, cafés de baja reputación y ambientes delictivos. Como consecuencia de ello, su biografía tuvo aristas trágicas. Pero nada de esto impidió que fuese un violinista de primer orden, creador de una obra fundamental para la historia del tango: Don Juan. "El Pibe Ernesto" nació en el barrio de San Telmo. Creció en un entorno familiar en donde había varios músicos. Teniendo él mismo vocación para el violín, la escasez de recursos no le hubiera permitido seguir un estudio metódico de no hallar un mecenas, la Sra. De Diana, quien financió su educación artística en el prestigioso Conservatorio Williams. Si bien recibió una formación exclusivamente clásica, Ponzio (la grafía “Poncio” es incorrecta) prefirió desde muy temprano el repertorio popular, centrándose en el casi recién nacido tango. Hay testimonios de que ya a los once años tocaba en La Batería, de Retiro; como también en cafés del Abasto, el barrio de su preferencia. A los catorce lo recoge otro violinista, Genaro Luis Vázquez, quien le gestiona algunos trabajos y así Ponzio va haciéndose conocido.

Integró un conjunto en el célebre local Hansen, junto a Vázquez y al flautista Luis Teisseire. Luego actuó en el Tambito y en sitios de reputación más baja, como lo de Laura, lo de la Vasca y lo de Mamita (Concepción Amaya). Hacia 1898-1900, siendo apenas adolescente, dio a conocer su tango Don Juan, sobre el que hay diferentes versiones acerca de su nacimiento: la primera, que fue en el Hansen, como dedicatoria al “taita” Juan Cabello (mencionado en la letra que a este tango le añadiera Ricardo J. Podestá); la segunda, que fue en lo de Mamita, inspirado tras haber oído unos pocos compases en piano por un tal “Negro Sergio”. Haya sido de una u otra manera, lo real es que en breve tiempo este tango tuvo una gran influencia en la época. Con su amigo el clarinetista Juan Carlos Bazán salió de gira por el interior del país. Su calidad como músico no consiguió alejarlo del ambiente del bajo fondo, cayendo en desgracia a causa de un asesinato que nunca se preocupó en desmentir. El 18 de enero de 1924, en el galpón de un tahúr de Rosario, provincia de Santa Fe, Ponzio mató de un balazo en el pecho a un tal Pedro Báez, tras descubrir una trampa jugando a la taba. Tras el ajusticiamiento, Ponzio se ocultó en el Mercado Modelo, pero fue apresado por dos agentes. Aunque alegó que cometió el delito estando borracho, la excusa no fue tenida en cuenta y fue condenado varios años de cárcel. Cumplido, volvió a Buenos Aires y fue agasajado en un restaurante del barrio de Boedo. Continuó siendo una personalidad muy estimada en el ambiente artístico, pero su carrera fue declinando por falta de disciplina de trabajo. El empresario Pascual Carcavallo le ofreció una temporada en el teatro Nacional, de la calle Corrientes, como integrante de la Orquesta de la Guardia Vieja (junto a otros músicos de su generación, como Bazán, J. L. Padula, Saborido, Teisseire y otros); pero no tuvo continuidad. Tampoco halló mayor prosperidad con la Orquesta Típica Ponzio-Bazán, aunque se recuerda una importante actuación en 1932 en el Luna Park. En 1933 participó en la obra De Gabino a Gardel, junto a este cantor y un gran elenco. Falleció en 1934, al día siguiente de mantener una entrevista con el periodista Héctor Bates.

Como compositor, además de su clásico Don Juan dejó otras importantes obras como Ataniche, Cara Dura, Culpas ajenas, El Azulejo, Quiero papita, La milonga, Los inmortales, 18 Kilates, Argelia, etcétera. Ponzio afirmó ser el verdadero autor del célebre tango El entrerriano, firmado por Alfredo Eusebio Gobbi; y tras su muerte circuló la noticia de que, en efecto, lo era: varias necrológicas así lo afirmaron. Sin embargo, esta adjudicación no se ha comprobado plenamente. Gobbi ha sido autor de una segunda letra para Don Juan, titulada Mozos guapos (con la letra original de Podestá, el subtítulo de Don Juan es El taita del barrio).

A pesar de estar activo en una época de abundante producción discográfica, no quedaron grabaciones propias y se desconoce si participó en registros de otros conjuntos. Afortunadamente quedó un registro fílmico, tardío aunque valioso, en la película ¡Tango! (dir.: Moglia Barth, 1933), en donde junto a Bazán y otros músicos aparece tocando Don Juan.

Cabe destacar que su tango Culpas ajenas tuvo posteriormente una letra, a cargo del poeta Jorge Curi, que representó en gran parte la vida misma de Ponzio.

lunes, 8 de marzo de 2010

Los estribillistas



En la música de tango siempre sobresalieron las recias figuras de los cantores: engominados y galantes, de diversos estilos y registros. Es cierto que junto con los directores, los cantores eran las caras visibles de las orquestas de tango. Su ascendente era tal que muchos tenían su propia hinchada de seguidores, fanáticos de su manera de cantar. Pero históricamente el cantor de tango tiene un antecedente que ya quedo olvidado en el tiempo, los estribillistas.




Dentro del variado menú de antecedentes y factores que incidieron en la creación del tango se debe decir que los cantores eran generalmente solistas: recordar el caso de Carlos Gardel que tocaba con orquestas formadas ad hoc o con un conjunto de guitarras acompañantes. Las orquestas que se fueron formando en la época seminal del tango eran estrictamente instrumentales, ya que las estrellas eran los directores que formaban y creaban los distintos estilos sonoros de los conjuntos.

A mediados de los años 20 Francisco Canaro, de quien hablamos hace poco, introduce un nuevo punto de vista en el tango orquestal: el estribillista. Canaro siempre fue un innovador dentro las formas orquestales del tango y en aquella ocasión fue quien llevo adelante la osadía de mezclar estos dos mundos: el del canto y el de la orquesta.

Los estribillistas, cantores no tan destacados como aquellos que actuaban como solistas, tenían una participación minimalista en la orquesta. Como su nombre lo dice solo actuaban cantando el estribillo de algún tango dejando el papel principal de la pieza para la orquesta. Era tan poca la importancia que se les daba que no eran ni siquiera mencionados en los créditos de las grabaciones.

Al ser este el inicio del cantor en la orquesta, no se puede decir que haya sido fácil. Casi no existían métodos de amplificación para la voz, lo que hacía su tarea doblemente dificultosa ante la voluminosa sonoridad de los instrumentos. Luego de esto Canaro vuelve a cambiar las reglas del juego incluyendo un segundo estribillista que armonizaba con el otro.

Rápidamente el resto de las orquesta comienza a usar este estilo y el estribillista se establece como parte integrante de las orquestas de los años 20 y los 30 y así Juan D’Arienzo, Osvaldo Fresedo, Julio De Caro, Carlos Di Sarli, Francisco Maglio y otros se hicieron de duetos vocales para sus formaciones. Uno de los dúos mas recordados fue el de Agustín Irusta y Roberto Fugazot que luego junto a Lucio Demare formarían el recordado Trió Argentino.

La historia hizo que esta forma cayera en desuso abriendo el camino para la aparición del cantor de orquesta. Para poder apreciar como era la participación de un estribillista compartimos este video del vals “Para ti madre” por la Orquesta de Canaro con la participación de Irusta.

viernes, 5 de marzo de 2010

La canción criolla


Agustin Magaldi

Cantor Compositor. Intérprete de personal estilo caracterizado
por su marcado vibrato y sus frecuentes porlamentos, que juntamente con Carlos Gardel
e Ignacio Corsini se contó entre las más populares figuras vocales masculinas en torno y luego de 1930. Creó una manera de cantar enraizada a las incursiones de cantante lírico de su juventud y a su admiración por la cancionista Rosita Quiroga, junto a quien inició lo fundamental de su carrera en el tango. Nació en la provincia de Santa Fe el 15 de agosto de 1901. Tenía diecisiete años cuando radicado en Rosario integró la troupe Voipi-Galdi. Al año siguiente estudiando con el maestro italiano Nicola Mígnoni cantó fragmentos de I Pagliaci en uno de los cuadros de la revista teatral La Historia del Año. En 1920 ya volcado al canto criollo formó parte de un dúo con Espinosa y de otro con Yuvone. Fue en 1924 en Buenos Aires cuando cantó con Rosita Quiroga registrando juntos algunas placas para Victor. En febrero de 1925 vinculado a Pedro Noda por mediación del compositor y guitarrista Enrique Maciel, integró su luego celebrado dúo, debutando entonces en un festival benéfico realizado en la sala del Teatro Ateneo. Actuaron más tarde en el ópera, en el Smart y en el Real Cine grabando discos para Víctor y para Brunswick. En 1935 tomaron parte en la película Monte Criollo.
Casi siempre en colaboración con su hermano Emilio, también con Antonio Tello y
con Felipe Mitre Navas, produjo entre otros,los tangos Levanta la frente, No quiero verte llorar, Triste destino, Trapo viejo, El penado 14, Libertad, Mañana es mentira, Cautivo, Vagabundo, No volverá, Allá en el bajo y De punía y hacha. Falleció en Buenos Aires a los treinta y siete años de edad y en la
plenitud de su carrera, el 8 de setiembre de 1938. Fuente Horacio Ferrer

jueves, 4 de marzo de 2010

El polaco es Gardel


Goyeneche, Roberto



“El Polaco” Roberto Goyeneche nació el 29 de Enero de 1926 en el barrio porteño de Saavedra, provincia de Buenos Aires (Argentina). Debido a la temprana muerte de su padre, Emilio Goyeneche, tapicero de profesión y pianista de vocación, el polaquito tuvo que ceder horas de su educación al trabajo. La adolescencia lo colmó de una diversa experiencia laboral. Camionero, taxista y colectivero fueron algunas de sus estrategias para poder contar con el pan de cada día. Su carrera como cantor queda inaugurada en 1944 con su llegada como vocalista a la orquesta de Raúl Kaplún. Así es como con tan sólo dieciocho años Roberto Goyeneche debuta en Radio Belgrano. Realizó algunos discos pero no fueron puestos a la venta. En el año 1952 es llamado por la orquesta de Horacio Salgan en donde canta a dúo con Ángel "Paya" Díaz, quien fue el encargado de bautizarlo con el apodo de “El Polaco”. Entre las grabaciones que efectuó con Salgan se encontraban "Alma de loca" y "Un cielo para los dos" (a dúo con Díaz).
Luego del éxito con la orquesta de Salgán, es requerido por Troilo y forma un dúo de voces con Ángel Cárdenas. Su vinculación con Troilo significó un punto crucial de su carrera artística, a partir de allí Goyeneche armonizará su voz como si fuese un instrumento más de la gran orquesta. Su fraseo tan peculiar, “bandoneonístico”, como expresó Horacio Ferrer, sus silencios, sus acentos, sus entradas a destiempo fueron los ingredientes de un cóctel que patentará el sello Goyeneche enalteciéndolo aún hasta en sus últimos años cuando su voz dañada, arrugada y llena de arena ya fuera presa de críticas severas.
Pese a algunas discrepancias iniciales que, según cuenta la historia, distanciaban a Troilo del Polaco la vida los convirtió en amigos inseparables hasta el punto que Troilo le dijo animosamente: "si no se va, lo echo" obligándolo a iniciar su carrera como solista.
Así fue como entonces, en 1963, El Polaco se aparta de la orquesta de Troilo para transitar sus primeros pasos como solista. En poco tiempo se convirtió en uno de los cantantes de tango más populares. Llegó a grabar con: Francini-Pontier, Baffa-Berlingier-Cabarcos, Stazo-Cupo-Monteleone, Requena, Grela, Orquesta Típica Porteña y Astor Piazzolla, entre otros. Su repertorio fue extenso y variado, y supo apropiarse con verdadera autoridad de versiones clásicas que parecían hasta el momento presas de algunas determinadas interpretaciones. “La última curda”, “Gricel”, “Naranjo en flor”, “Pompas”, “Chau no va más”, “Afiches”, “Malena”, son algunas de sus más brillantes exposiciones.
Goyeneche también tuvo su participación en la pantalla grande. Dos films del famoso director argentino Pino Solanas: "El exilio de Gardel" y "Sur", cuentan con su presencia y contribuyen a la formación del “mito viviente” que sus popularidad también enarbolaba. Pocas personalidades logran ser contemporáneas a su construcción mítica. El Polaco no necesito morir para ver el emblema que significaba su presencia, quizás algunas de sus actitudes autodestructivas aceleraron este proceso de “mito viviente”.
Escuchar un tango en la voz de Roberto Goyeneche es vivir la música de Buenos Aires. Como recalcó Aníbal Troilo, El polaco era dueño de cantar "hasta los puntos y las comas". Su mayor secreto fue saborear los tiempos y los espacios del tango, colmarlos de significado; enriqueciendo al dos por cuatro al límite de sus posibilidades rítmicas. Un 27 de Agosto de 1994 el Polaco le dice adiós a Buenos Aires. Un vacío melancólico se apodera de aquella tarde de sábado, melancolía propia de la despedida de personajes que podrían haber vivido un tiempito más... personajes en los que tristemente se intuye un poco de voluntad en su partida.

martes, 2 de marzo de 2010

El Ultimo mohicano de los "40"


Alberto Podestá

SU INFANCIA
Alejandro Washington Alé Podestá nació el 22 de septiembre de 1924 en San Juan. Era muy niño cuando falleció su padre y pasaron privaciones con su madre y sus cinco hermanos. Ello le obligó a trabajar desde muy pequeño, para ayudar a su hermano mayor que se había constituido en el sostén de la familia que, además se completaba con su abuela.

SUS ESTUDIOS
"Yo llegué hasta sexto grado. Llegué a las trompadas, pero llegué" –diría en un reportaje–. En la escuela empezó cantar y simultáneamente en un programa de radio que dirigía una maestra. Era un recreación infantil y se llamaba "Rayito de sol" Cada alumno aportaba alguna canción de moda y el pequeño Albertito, a quien ya le había llegado la admiración por Carlos Gardel, aprendía rápidamente
las letras del Zorzal y las vertía en esas audiciones. Por ese motivo comenzaron a llamarlo Gardelito.

GANARSE UNAS CHIROLAS
Fue chocolatinero en el cine de una familia amiga, donde obtenía unos pesitos diarios que contribuían a la economía hogareña.

EL EMPUJONCITO
De gira, por el interior del país, llegaron para actuar en San Juan, el dúo cómico Buono-Striano, quienes luego de escucharlo cantar, lo invitan a viajar a Buenos Aires y le prometen darle una mano y conectarlo con las principales figuras tangueras de ese momento. También Hugo del Carril –"…un tipo maravilloso. No creo que haya otro hombre tan correcto y derecho como Hugo del Carril. Un hombre de una condición inigualable como ser humano", define Alberto Podestá– lo aconseja en el sentido que todo se cuece en la Capital Federal y le pide que lo vaya a ver, ofreciéndole sus buenos oficios para desarrollar su carrera.

PRIMAVERA EN BUENOS AIRES
Por fin en la primavera de 1939, se decide y junto con uno de sus hermanos se instala en Buenos Aires.
En la confitería "Paradise", local bailable que tenía habilitadas dos secciones, desde las siete de la tarde hasta las nueve y desde las once de la noche a las cuatro de la mañana, conoce a Roberto Caló. Por supuesto el encuentro fue por la tarde ya que Podestá era menor de edad y los edictos policiales, muy estrictos, tenían prohibida la presencia de menores en esos locales luego de las diez de la noche.
Hizo una prueba con Roberto Caló, cantando varios temas: "La mariposa", "Cosas olvidadas", "Martirio" y "La que murió en París". Como la prueba fue satisfactoria, Roberto Caló le prometió que hablaría con Miguel Caló, a quien le faltaba un vocalista ante la deserción de Mario Corrales (Mario Pomar).
Quedó en la orquesta, donde coincidió con grandes músicos como Osmar Maderna, Domingo Federico, Armando Portier, Raúl Kaplún, Enrique Mario Francini.
""Roberto Caló me hizo el puente para que cante en la orquesta de su hermano Miguel, en la cual estaban las más promisorias figuras de la nueva camada de nuestra música ciudadana. Pero de ellos hubo dos que destacaré, ya que con el correr del tiempo se transformarían en mis hermanos de vida: Armando Pontier y Enrique Mario Francini" –cuenta recordando sus inicios–.

PUDO SER JUAN D´ARIENZO
Previamente, recorriendo las posibilidades que se presentaban, se entera de que D´Arienzo estaba buscando un cantor. Con sus mejores pilchas, se presenta hacia las diez de la noche en el cabaret Chantecler. Pero D´Arienzo no estaba, y Héctor Varela, le informó que sin el "Rey del compás" no podía decidir nada. Después se supo que ya habían designado a Héctor Mauré. Y se frustró la prueba y su probable vinculación con D´Arienzo.

LAS TIRITAS
Suele recordar Alberto Podestá que cuando comenzó a trabajar con Miguel Caló lo hizo en el cabaret Singapur, en la calle Montevideo entre Sarmiento y Corrientes. Añade que luego el local fue ocupado por un teatro y también por una academia de tango. Para bailar con una chica, había que comprar una entrada para diez bailes. Las chicas cada vez que bailaban cortaban una tirita. La orquesta de turno no tocaba los tangos enteros. Y de esa forma las chicas, con menos baile, recaudaban un poco más.

PRIMERA GRABACIÓN
Cantando con Miguel Caló, además de los grandes músicos ya nombrados, conoce a Homero Expósito, que llegaba todas las tardes desde Zárate. Su familia tenía una confitería que se llamaba "Mimo", precisamente el apodo familiar de Homero. Con esta orquesta graba su primer tango, que firmaban Domingo Federico y Homero Expósito.
Luego registró dos preciosos valses, "Pedacito de cielo" y "Bajo un cielo de estrellas" de Enrique Mario Francini y Héctor Luciano Stamponi como compositores, y la poesía de Homero Aldo Expósito y José María Contursi.

LA CAMISA QUE NO COMPRÓ
Se encontraba a menudo con Francisco Fiorentino, siempre hecho un dandy, y en una charla, café de por medio, se animó a preguntarle donde podía comprar una camisa con la que vestía Fiore. Solícito, el cantor de Troilo le indicó la sastrería de la calle Maipú donde la había comprado. Podestá, aun no consolidado económicamente, se desilusionó cuando supo el precio de esa prenda, pero Fiorentino le aseguró que seguramente le iban a hacer una rebaja. Pero el joven cantor de Miguel Caló, con sus diez y seis años, en principio pensó que por ahora no estaba para semejante gasto.

CARLOS DI SARLI
Al poco tiempo se decidió por la compra de la camisa, pero en el trayecto coincidió con el representante de Carlos Di Sarli, quien a boca de jarro le preguntó si quería incorporarse a la orquesta del maestro bahiense, que actuaría en Radio El Mundo, en bailes y sobre todo en los inminentes bailes de carnaval.
Con Miguel Caló solo actuaban en el cabaret y de cuando en cuando en radio. Aún no era la gran orquesta de las estrellas que tanto trabajo dio a lo músicos y vocalistas que lo acompañaban.
Di Sarli, en la casa de él, en la calle Sarmiento, lo escucha cantando varios temas y lo bautiza artísticamente como Alberto Podestá, tomando su apellido materno y reemplazando el seudónimo que usaba hasta entonces: Juan Carlos Morel.
"Miguel Caló me pagaba 250 pesos por mes –cuenta Alberto Podestá–. Cuando el representante de Di Sarli me informó que ganaría 350 pesos por la actuación en el cabaret; 250 en la radio y entre 30 y 35 pesos por cada baile, me volví loco. Eran como 10.000 dólares…"

DERECHO DE PISO
Cuando se anunciaba la orquesta el presentador decía: "Carlos Di Sarli, con sus cantores, Roberto Rufino y Alberto Podestá", pero cobraba la plata casi sin cantar. Iban cinco temas de Rufino y por ahí ligaba uno Podestá.
Rumiaba su bronca, en parte porque Rufino era un fenómeno y lo pedía toda la gente tanto en los bailes como en el Marabú o en el Príncipe Georges y a él mismo le complacía escucharlo.
A pesar de las cifras importantes de su remuneración, le planteó a Di Sarli su incomodidad de cobrar por no cantar. Ya había conversado con Pedro Láurenz e incorporado a su orquesta, pudo grabar dentro de lo poco que el mercado discográfico le ofrecía a Láurenz. Registra entonces, para el sello Víctor, el tango "Nunca tuvo novio".

ALMA DE BOHEMIO
Este tango de Roberto Firpo tuvo para Alberto Podestá una primera vez ingrata. La estrella de la orquesta de Carlos Di Sarli era Roberto Rufino. En determinado momento de una reunión bailable, en que la gente dejaba de bailar para escucharlo, Rufino, pidió que el tango "Alma de bohemio" que siempre hacía él, lo cantara Alberto Podestá. (En realidad Roberto Rufino, profundo conocedor de la interpretación, sentía que con su compañero, peligraba su estrellato y preparó esta trastada para desacreditarlo). Pequeño conciliábulo, le preguntan si lo conocía, y al ser afirmativa la respuesta se inició el tango, con los cantables a cargo del sanjuanino. Pobre Podestá, sin ensayo previo y "a lo toro", la intervención no pudo ser peor. Casi inmediatamente la gente, en disconformidad con la actuación de Podestá, se empezó a alejar del escenario. De no haber sido por Pedro Láurenz, que lo convenció de su calidad interpretativa, no lo hubiera cantando jamás.

CAMBIO DE SELLO
Láurenz es contratado por el sello Odeón y entonces llega su tiempo de grabar y de que su nombre figurara en las etiquetas de los discos. Las grabaciones hechas con Caló no indicaban su intervención, salvo con la frase "con estribillo", a efectos de no pagar gravámenes por la intervención del cantor. Graba su caballito de batalla, "Alma de Bohemio", y en el reverso del disco "Patria mía", a los que siguen "Garúa", "Como el hornero" y el vals "Paisaje".

ANÍBAL TROILO QUE NO FUE
Conjuntamente con Láurenz vuelve a la orquesta de Miguel Caló para completar la dupla de cantores con Raúl Berón. Entabla una relación amistosa con la mayoría de las grandes figuras, especialmente con Aníbal Troilo (lo llamaba Gordurita), pero también con Francini, Pontier y otros, con quienes compartía partidos de fútbol como excusa para compartir un asado. Actuaba de árbitro el "charro" José Manuel Moreno, célebre jugador..
En dos oportunidades estuvo a punto de cantar en la orquesta de Pichuco, la primera reemplazando a Alberto Marino, pero tuvo que realizar una gira previa con Di Sarli al Uruguay, y al regresar ya estaban ensayando en la orquesta Edmundo Rivero y Floreal Ruiz. Y la segunda vez, cuando Podestá estaba actuando en Chile, se desvincula de Troilo Raúl Berón, y aunque el interés de Pichuco era que el "Turco" llegara de una vez a su conjunto, las urgencias empresariales le exigieron a Troilo no esperarlo y contratar a Carlos Olmedo y Pablo Lozano, con lo que el sanjuanino otra vez quedó afuera de la orquesta.

FRANCINI–PONTIER
Corre el año 1945 y se forma una gran orquesta, dirigida por el binomio Francini-Pontier, y Alberto Podestá es el cantor, a quien pronto acompañaría Julio Sosa.
Julio Sosa fue tal vez el mejor amigo que tuvo Podestá, un muchacho decidido pero escuchador de los consejos de los más experimentados. Era una persona ávida de conocimientos, a los que trataba de acceder siempre, y de la mejor mesa. Aunque era de físico pequeño, no había comida que le resultara suficiente y devoraba con fruición los postres.

LAS ACTUACIONES
Actuaban en el Sans Souci, en Montecarlo y Picadilly, alternando con Osvaldo Puglese, y el en Tibidabo, cubriendo la ausencia de Aníbal Troilo, que durante los seis meses de primavera y verano dejaba de actuar.

LOS POETAS
Para Podestá los poetas más destacados eran Homero Manzi, Enrique Santos Discépolo, Héctor Pedro Blomberg, Francisco García Jiménez y otros muchos más.

LOS BAILES
Había muchos clubes bailables que reunían entre quinientas y dos mil personas. Desde Independiente, a Villa Malcolm; estaban los bailes del "Apolo", "Flores que surgen", el "Príncipe Georges", "Boca Juniors", "Comunicaciones" por nombrar algunos, ya que en toda la provincia de Buenos Aires y en la Capital se renovaban 350 bailes semanales, y cada orquesta tenía músicos estables y exclusivos que pecibían un importante sueldo, lo que les permitía una situación eonómicamente desahogada..

LAS GRABACIONES
"Con Caló, en las distintas épocas: ´Percal´, ´Bajo un cielo de estrellas´; con Di Sarli, ´Al compás del corazón´, ´Nada, , ´La capilla blanca´. Pedro Laurenz marcó otra etapa de mi vida artística. Con ese gran hombre y excelente músico, director y compositor, grabé por primera vez: ´Alma de bohemio´, ´Garúa´, ´Recién´, ´Paisaje´... Con Francini-Pontier, ´Margo´, ´Qué me van a hablar de amor´, ´El milagro´; el vals de Francini y Sanguinetti ´El hijo triste´ –que lo hice a dúo con otro gran amigo: Julio Sosa–, ´Calesita de mi barrio´, ´La cumparsita´, ´Sin palabras´; con Enrique Francini: ´Bailemos´, ´Fueron tres años´, ´Un tango para el recuerdo´. Con Armando Pontier en 1963 estrené el último gran éxito de nuestro tango: ´Qué falta que me hacés´. También "Pecado", "Es nuestra despedida", entre muchos otros. Asimismo grabé en Colombia con Cristóbal Ramos, Ramón Ozán y Joaquín Mauricio Mora, que lo hizo como bandoneonista y no como pianista. En Venezuela con ´Los caballeros del tango´. En Uruguay con ´El potrillo´ César Zagnoli. También la hice en Chile con Lucho Ibarra. Como solista en nuestro medio con Juan José Paz, Leopoldo Federico, Alberto Di Paulo, Luis Stazo, Jorge Dragone, Tití Rossi y Roberto Grela y sus guitarras."

RONDA DE ASES
Dos veces semanales se transmitía desde el teatro Casino un programa de tangos denominado "Ronda de Ases", por la onda de Radio El Mundo. El auspiciante era aceite Cocinero. Las orquestas que se sucedían eran Osvaldo Fresedo, Aníbal Troilo, Carlos Di Sarli y Ricardo Tanturi., que ejecutaban un tango cada una. Y luego un "grupo soporte", como se dice ahora: tocaba la orquesta de Alberto Soifer con el cantor Roberto Quiroga; y en la segunda media hora, las cuatro orquestas con temas cantables, y de acuerdo al aplauso del público, se determinaba qué tango u orquesta había gustado más. Alberto Podestá ganó, en una de las audiciones, con el tango "Al compás del corazón".

ALBERTO PODESTÁ SOLISTA
En el año 1951 comienza su carrera como solista, debutando en Radio Splendid, locales y cabaret Maipú Pigall, el recordado Tronio, lugar de variedades donde desfilaron las grandes figuras internacionales, y confiterías de Buenos Aires.
Fue nombrado Académico de Honor por la Academia Nacional del Tango de la Argentina.

GIRAS POR AMÉRICA
Ha recorrido con el tango países como Colombia, Chile, Perú, Venezuela, Ecuador, México, República Dominicana, EEUU, actuando en Nueva York, Chicago, Los Ángeles, Boston, Filadelfia.

SUS GRABACIONES Y ACOMPAÑAMIENTOS
Grabó en los sellos RCA Victor, Odeón, Music Hall, Magenta y recientemente en Vaivén.
En sus grabaciones contó con acompañamientos de Alberto Di Paulo, Leopoldo Federico, Luis Stazo y Jorge Dragone.
En Colombia grabó con el gran compositor Joaquín Mauricio Mora, en Venezuela con Los Caballeros del Tango; en Chile con Luis Ibarra, y en este país fue galardonado con el Disco de Oro por el gran éxito del tango "Qué falta que me hacés".
También grabó con guitarras, con el acompañamiento de Roberto Grela.
Ha grabado casi quinientas versiones, entre las que se encuentran: "Alma de bohemio", "Nada", "Percal", "Al compás del corazón", "Nido gaucho", "La capilla blanca", "El milagro", "Margo", "Qué falta que me hacés", "Qué me van hablar de amor" entre otras, y un sinfín de tangos que fueron jalones inolvidables y creaciones en su voz, como el éxito que le pertenece junto a Roberto Rufino "El bazar de los juguetes".
También en su momento, durante mucho tiempo, su actuación en Caño 14, y al lado de Edmundo Rivero en El Viejo Almacén.
En teatro lo hizo junto a Juan Carlos Copes y su ballet.
Últimamente realizó una gira por los estados de Brasil con el espectáculo "Una noche en Buenos Aires", con el acompañamiento orquestal de Carlos Buono.

DECLINACIÓN
Según su pensamiento, la caída del tango ha tenido varias motivaciones internas y externas. Los conjuntos se sindicalizaron y los representantes, en el afán de sostener situaciones especiales, comenzaron a intervenir en las contrataciones de los conjuntos con los empresarios exigiendo igual tratamiento: para todos igual retribución, lo que obligó a las salas, cabarets y clubes a plantearse la necesidad de efectuar las reuniones bailables con registros grabados de las principales orquestas, debido a lo oneroso que resultaba contar con orquesta en vivo.
Por el lado de las empresas discográficas se produjo una invasión de música importada, que llevó a los sellos grabadores no sólo a reemplazar el tango por otros ritmos, sino como en el caso del sello del "perrito", donde el señor Ricardo Mejía borró parte del acervo cultural al destruir las matrices de todas la orquesta de tango.

ES OPTIMISTA
Cree que la gente joven está retomando el tango, aprendiendo a bailarlo, y aspira a que se siga tocando tango ("No Piazzolla", acota). Refundar a Troilo, a Tanturi, a la raíz misma del tango.

PIAZZOLLA
Expresa sobre Piazzolla: " …sabía mucho de tango. Estuvo al lado de Troilo. Y al lado de Troilo se tocaba tango. Pero hay un motivo muy especial que nosotros decíamos: "¿Pero cómo puede ser esa orquesta?" Todos, Francini, Pontier, lo admiraban a él, cómo tocaba, como orquestador. La orquesta que él tenía en el '46 era netamente tanguera. Yo compré dos CD de él con tangos que grabó en el '46. Después él hizo el Octeto Buenos Aires, que todavía era tango. Estaban Francini, Federico, Bragato, Stampone… Y se fue cambiando, cambiando. La orquesta de él trabajaba, pero no le llegó a gustar al público. No entró en el público nuestro, de tango.
Después fue buscando su línea y encontró su bache, su "música de Buenos Aires", como él la llamaba. Indiscutiblemente no se le puede negar nada. Es un musicazo bárbaro y admirado por todos los músicos de este país y de afuera. Hay obras que él habrá hecho en la cocina de su casa y las sacó. Pero hay obras como "Verano porteño", "Invierno porteño", "Otoño porteño", "Adiós Nonino", que son magníficas. Una obra sublime." 1

"EL TANGO ME DIÓ LA VIDA …"
Acota como conclusión: "Al tango le debo mucho, le debo mis hijos, mi familia, mi bienestar. Nunca sobresalí, pero nunca faltó trabajo, el cariño de ustedes, el público argentino. A mí nunca me han hecho sentir menos. El tango me dio la vida, es adoración que siento por mi música, por mi país y por la gente de mi país." 2
"Estoy en una nube. Los cantores pibes me hablan, me tocan, me piden consejos; Gustavo Santaolalla, que es un fenómeno de muchacho, me hace grabar para Café de los Maestros; en octubre voy a empezar a filmar como protagonista la película El cantor de tango, con dirección de Eduardo Calcagno; vos que venís hasta mi casa y me hacés esta nota... Escuchame: yo ví cantar a Gardel a los nueve años y me cambió la vida. Después estuve en las mejores orquestas. Viajé por todo el mundo. Pero estas caricias... nunca". 3

lunes, 1 de marzo de 2010

El ruiseñor de las calles porteñas


Angel Vargas

Intérprete nacido el 22 de octubre de 1904 en Buenos Aires. Su verdadero nombre era José Lomio. En su juventud trabajó como taxista y cantaba en bodegones cerca del Abasto. Debutó en 1923 en un cine de Parque Patricios. Durante ese mismo año se casó con una mujer llamada Zelmira Iraldi y tuvo dos hijos. En 1930 comenzó en un orquesta llamada Lando-Matino. Sus primeras grabaciones, en 1933, fueron acompañadas por José Luis Padula. Estas fueron: "Brindemos", "Ñatalinda", "Milonga del corazón" entre otras. En 1934 actuó con D´Agostino en la calle Florida. Luego se separaron y Vargas grabó con la Orquesta Típica Víctor. Más tarde, entre 1939 y 1940, se volvieron a juntar y grabó su primer disco "Muchacho" y "¡No aflojes!" el 13 de noviembre del mismo año. En 1944 comenzó a presentarse como solista pero sin abandonar a D´Agostino. Se integró al cine, participó en cortos como "El cuarteador" y "Tres esquinas". Luego de grabar su último disco con D´Agostino en 1945, Vargas se convirtió definitivamente en solista y adquirió el apodo de " El ruiseñor de las calles porteñas". Algunas de sus obras son "En la milonga", "Lucio Paredes", "De alto rango", "Canto como yo sé", "Glorias del ayer", "Tango a Gardel" . Ángel Vargas falleció de cáncer el 7 de julio de 1959.

viernes, 26 de febrero de 2010

El tata


Floreal Ruiz "El Tata"

Floreal Ruiz nació en el porteño barrio de Flores, el 29 de Marzo de 1916. Su papá se llamaba José, su madre, Rosa Rimundo. El matrimonio tenía tres hijos, y dado que papá era de ideas anarquistas, era coherente que a su primera hija le pusiera de nombre Fraternidad, a su segundo hijo Floreal, y al tercero, Libertario. De pibe en su casa al chiquilín Floreal, lo apodaban Piruco. El padre era tapicero y le enseñó a su hijo el oficio, después fue repartidor de pan, y lechero a domicilio. En Flores para esa época había muchos potreros donde se practicaba fútbol, y Piruco como todo pibe, sentía pasión por jugar a la pelota. Se hizo hincha de Independiente, porque le gustaba el color rojo. En la década del veinte, siendo un pibe aun, escuchaba en radios y victrolas a Gardel, Corsini y Magaldi, cantar tangos , eso y el contar con un lindo color de voz ; fueron la influencia para que soñara con ser cantor. Eran épocas donde las serenatas, eran el vehículo mas directo para que los novios hicieran saber a sus pretendidas, sus aspiraciones amatorias. La barra de Flores tenían resuelto el problema, contaban con dos amigos con buena voz para expresar a sus noviecitas todo su cariño , quienes a su vez, estos noveles cantores, elegían un repertorio que aplicara para lograr el objetivo. Las responsabilidades caían justamente en Piruco , y otro pibe que no era otro que, Piero Fontana, ( con los años adoptaría el nombre artístico de (Hugo del Carril), quienes con sus virtudes canoras hacían el deleite de las pibas. El viejo de Floreal, que era muy realista, dado las épocas difíciles por la que había que transitar, y conociendo las aspiraciones de su hijo, se oponía a que Floreal cantara, porque opinaba que los que cantaban le esquivaban el bulto al laburo, y la vida para el si no se trabajaba no se comía, así de simple. Floreal , no era de contradecir a su padre, por lo tanto, trabajaba y colaboraba económicamente con el hogar, pero su vocación por el canto era muy fuerte, y en cada concurso que había de selección de cantores allí iba y se anotaba, por supuesto con nombre falso, eligiendo una vez el nombre de Fabian Conde y otra vez el de Carlos Martel. Los concursos generalmente los hacían en la radio , para ese entonces Fénix y Prieto.

Premio a la Perseverancia
Año 1936 - Después de tanto batallar, gana uno concurso, y José Otero que tenía un conjunto, que actuaba en Radio Prieto y Radio Belgrano, lo invita a integrarse con ellos.
También actúa fugazmente en la Orquesta Armenonville que dirigía Alberto Mancione.

Los comienzos de su vida profesional
La época de Oro para el Tango había comenzado, las agrupaciones Orquestales pulían sus estilos para captar al gran público, y los cantores eran pieza fundamental en este juego de seducción para lograr consenso entre los porteños.
Año 1941 – En ese año Alfredo De Angelis estaba buscando un cantor que hiciera pareja con Héctor Morea, el Colorado de Banfield, sabedor que su colega director , Otero, tenía un joven cantor que pintaba bien, hace los arreglos para que esta promesa se incorpore a su Orquesta, y previa prueba, lo invita a integrarse con el, y el joven Floreal con tan solo 26 años entra por la puerta Grande al Tango.
Inmediatamente, Morea se retira de la Orquesta, se incorpora en su reemplazo Julio Martel, y forman un dúo que ensamblan armoniosamente con la Orquesta , lo que provoca que actúen en uno de los reductos mas codiciados en los comienzos de la etapa de Oro del Tango, El Marzotto, y además se suman actuaciones en Radio El Mundo que no era poco, para las aspiraciones de esta incipiente agrupación orquestal.
Las orquestas para ese entonces tenían glosadores, que hacían la introducción ya sea al conjunto como también al tema que interpretarían, Nestor Rodi tenía esta responsabilidad, con De Angelis.
El joven Ruiz, con su cálida voz, y ese medio tono, cautivó inmediatamente a los porteños que compraban hasta agotar, los discos que grababa con la Orquesta, Marioneta, Déjame así, Como se muere de amor, Bajo el cono azul, Cero al As, Mi novia de Ayer, Madre y Guitarrera, fueron sus éxitos.
Pero como nada es para siempre en la vida, y el tema pasaba por la parte económica; había otras Orquestas que cobraban otros cachets mas elevados, por actuar, y esa situación les permitía a los directores buscar a los mejores profesionales (músicos o cantores), para incorporarlos, y de ese modo seguir en el pelotón de los conjuntos líderes.

El Cielo en las manos
Comentamos esto porque en una de esas orquestas preferidas, era justamente la de Anibal Troilo y en su mejor momento, Fiorentino abandona la misma.
Pichuco, que creía que esto jamás pasaría, se aboca inmediatamente a la tarea de encontrar un reemplazante, y era conciente que no sería fácil.
Alberto Marino, su otro cantor , sabedor de esto, le comenta “...yo soy amigo de Floreal, si usted lo seduce con un sueldo mayor creo que puedo hacer que cante con usted...”
Al Gordo , siempre le gustó Ruiz por su color de voz y su forma de cantar, acepta la propuesta, y le dice, “Alberto interéselo y si se decide favorablemente, dígale que le doblo el sueldo...”
Año 1943 -Así lo hace Marino, y Floreal sin dudarlo pasa con la orquesta de Pichuco, causando mucho malestar en De Angelis, pero se resigna al saber que la oferta económica era muy tentadora para despreciarla, (motivo muy justificado por otra parte) y el que era muy buen tipo, no era persona de cortarle el futuro a nadie, le deseó la mejor de las suertes, y lo dejó partir.
“No hay mal que por bien no venga”, reza un viejo refrán, en su reemplazo ingresa Carlitos Dante que con el tiempo sería uno de los íconos mas relevantes del conjunto, del maestro Alfredo De Angelis.

Su momento de Gloria
Año 1944 – En el mes de septiembre, Floreal Ruiz graba su primer tema con Troilo, el tango, "Marioneta".
Si bien Marino era la primera voz, la extraordinaria afinación de Floreal hizo que el Gordo le haga grabar, La noche que te Fuiste y Confesión, Flor de Lino y Romance de Barrio.
El dúo Marino-Floreal, uno de los mas destacados en esos tiempos, duró hasta el año 1947, en que el Tano Marino se aleja e ingresa Edmundo Rivero. reforzando a cabalidad la ausencia del barítono cantor , dado que Lionel Erdmundo, era un excelente profesional en toda la expresión de la palabra.
El época de Oro de nuestro Tango había abundancia de trabajo, los orquestas eran requeridas, de radios, clubes, Cabarets, etc...
Pichuco era en su estilo, rey y señor en el Marabú, Ocean Dancing, y El Tibidabo, además de las actuaciones permanentes en Radio Belgrano y El Mundo .
Músicos de la talla de Hugo Baralis, Reinaldo Nichele, Jose Basso , le daban el marco inconfundible al bandoneón cadenero de Pichuco.
Año 1947 – Jose Basso emigra del conjunto y es remplazado por Carlos Figari.
Para ese entonces había una orquesta que sin ser descollante, se jactaba de tener cantores selectos, tentaba a los interpretes con sumas de dinero que no ganaban en ninguna otra orquesta, era la de Francisco Rotundo.
Año 1949 – Rotundo le ofrece ganar por mes ; lo que Troilo le pagaba por año, y Floreal no lo piensa dos veces , acepta , y el querido Gordo experimentaba en carne propia el dolor de ver partir a un cantor inconfundible (como a el le gustaba recordarlo), sintió el mismo desencanto que sufriera De Angelis. cuando el se lo llevó con el, a Floreal.
La Orquesta de Francisco Rotundo se apoyaba en esa piedra angular que eran sus cantores, para mantenerse en la competencia, dado que no tenía un estilo propio que encendiera las pasiones tangueras, entre los porteños.
Por Rotundo pasaron todo el abanico de la primera línea de interpretes, de la época.
Los éxitos de Floreal con Rotundo fueron; Aquel Tapado de Armiño, Esclavas Blancas, Sobre el Pucho.
La opulencia económica de la que hacía derroche su Director , hacía que tanto músicos como cantores quisieran sumarse a esa Agrupación Orquestal.
Ruiz llega a Rotundo y los cantores eran Enrique Campos y Carlos Roldán, quiere decir que en un periodo corto tenía algo poco común en los conjuntos, tres intérpretes.
Al poco tiempo se retira Roldan y el hace dúo con Campos, de esa etapa hay una joya grabada, “El viejo Vals”.
Año 1952 – A fines de este año Enrique Campos se despide de la Orquesta, para hacer una experiencia como solista, y Rotundo sabiendo del poder del dinero para seducir, interesa a otro primerísimo cantor, que cantaba con Franchini-Pontier, Julio Sosa , para que acompañe a la estrella de su Orquesta, que era, Floreal Ruiz.
Floreal pasa a ser primer cantor, y graba temas como; Las vueltas de la Vida, Y no tenés perdón, y otros...
La orquesta de Rotundo estaba íntimamente ligada a la política, dado que su esposa, era la senadora, Juanita Larrauri, y el 1956 cuando se produce la Revolución Libertadora que derroca a Perón, Rotundo coincide en disolver la orquesta.
Músicos y cantores de la mismas, quedan en la calle, Floreal se toma unas vacaciones para meditar y ver donde se incorpora, el sabía que no tenía que ofrecerse que era una figura bastamente conocida en el ambiente.
Contribuía mucho además, positivamente, su personalidad, su forma de ser, amigo de todos, su bajo perfil, no tenía odios ni rencores por nada ni por nadie, su carácter jovial hacía que todos los colegas lo respetaran y valoraran sus condiciones profesionales.

Su madurez vocal
Año 1956 – Jose Basso quien ya conocía a Ruiz dado que habían sido compañeros cuando actuaban con Troilo (todavía no lo habían bautizado TATA), lo interesa para incorporarse en reemplazo de Rodolfo Galé, quien hasta esos momentos, hacía pareja con Oscar Ferrari , y se incorporaba a la orquesta de Carlos Di Sarli para hacer dúo con Argentino Ledesma.
Año 1957 – Se retira también Ferrari y Ruiz graba 13 temas estando solo en la agrupación.
Los entendidos dicen que el binomio – Director–Cantor – era un ensamble tan armonioso, donde Basso por su definido estilo dando preeminencia a las cuerdas y bandoneónenos y su estilo tan personal para marcar el ritmo desde el piano, acompañaba , a Floreal, en esta, su nueva etapa, que ya contaba con una voz mas madura, dado que el tango no se cantaba sino mas bien se decía.
El primer maestro del fraseo, fue, Roberto Rufino, y Floreal inteligentemente comenzó el también a DECIR el tango, y esta nueva modalidad fue ganando adeptos entre otros grandes, como Goyeneche, Morán, Mauré, Sosa, Podestá, y otros...
Fueron 40 los temas que grabó Floreal con Basso.
Ocho años duró la brillante sociedad musical entre Basso y Floreal, con creaciones a dúo con colegas de la talla de Alfredo Belusi y Jorge Durán.
Sus compañeros en ese tiempo por orden cronológico fueron, Oscar Ferrari, (1956), Alfredo Belusi (1957/60), Alfredo Del Rio (1961), Roberto Florio, Jorge Durán 1962/63.
En 1964 - el Tango entra en, vía muerta, decreciendo vertiginosamente el interés en el gusto popular.
Que estaba sucediendo ?
Nos invadía la música foránea, y las autoridades de turno por su pasividad, abonaban el terreno que deberían haber preservado, por ser el Tango conjuntamente con el folklore nuestra máxima expresión cultural musical. Había una nueva generación de jóvenes muy influenciada por el sistema de vida Norteamericano, y trataban de copiar todo, desde como vestirse, que comer, hasta que bailar.
Además las empresas grabadoras que manejaban el mercado eran Americanas, como R.C.A. Victor, que contrataban a los cantantes americanos para actuar en el país en televisión y distintos show.
Eso dio origen al Club del Clan, armado justamente por esta empresa, donde se mostraba tibiamente (para atenuar el malestar), el Tango a través de jóvenes cantores como Raul Lavié y Enrique Dumas.
Elvis Presley, Billy Haley, Neil Sedaca, y otros, eran los espejos donde se miraran los jóvenes imitadores argentinos, y así el Rock and Roll comienza a remplazar a nuestro tango...

Los nuevos rumbos
Las orquestas para sobrevivir, no tenían mas remedio que achicarse, cuartetos, sextetos, dúos, eran la opción, los cantores se convirtieron en solistas para no relegar posiciones, un caso fue el de Julio Sosa que elige a Leopoldo Federico, (para que lo acompañe en sus actuaciones) , que hasta allí era el Director Musical de Radio Belgrano.
Este cantor fue , fue uno de los que marcó la nueva senda.
Floreal no era la excepción , con el gran maestro compositor y arreglador, Osvaldo Requena continuó actuando y grabó para el sello Microfón y actuó con mucho éxito en los Canal 9 y 11.

Nace el apodo El Tata
Empiezan a venir ofertas de Colombia, Venezuela, México y otros países de América, donde el público sentía mucho respeto por el Tango y querían ver actuando en sus ciudades a esos solistas que otrora, produjeron grandes éxitos.
Fue justamente en uno de esos viajes que Floreal encabezando un grupo de interpretes, y lógicamente por ser el , el de mas edad en el grupo y además el mas serio, se encarga de cobrar el cachet y repartir el dinero que le correspondía a cada uno.
Sabedor de muchos años que la plata del cantor dura poco en los bolsillos, el propone hacerse cargo, y distribuir a cada cual lo suyo; cuando retornaran a Buenos Aires, postura que aceptada en forma unánime.
Allí nació en apodo de Tata, dado que todos sabían que la guita estaba bien segura porque la tenía el Viejo, y por mas que le pidieran a cuenta el no aflojaba, el quería que cada uno retornara con dinero para su familia. Cariñosamente lo bautizaron Tata, y el que era un ser bonachón aceptó el apodo, dado que por experiencia y por edad, era un poco el padre de ellos.
Cuando un infarto lo postró allá por l977 y estuvo internado en el Hospital Durand, todos sus colegas , músicos e interpretes, lo visitaron para desearle pronta mejoría.
El 17 de Abril de 1978 , siendo joven aun con 61 años, su corazón dijo basta, y fallecía este ser querible, uno de los interpretes mas relevantes y queridos que quedarán en la memoria de todos lo que aman la mejor música del mundo, El Tango.

jueves, 25 de febrero de 2010

Fiore y el fueye


Francisco Fiorentino

FUEYEANDO

"No puedo el fueye tocar;
perdoname -dijo-, hermano
-el fueye quieto en sus manos-:
yo nací para cantar".

El fueye, sin arrugar
y sin quejas, dijo al Tano:
"Lo imaginé desde el vamos:
cantando vas a triunfar".

Y lo estaban esperando
a la vuelta del camino
su voz de fueye cantando

y otro fueye en su destino:
Pichuco Troilo tocando
y la voz de Fiorentino.

TINO DIEZ


LOS PADRES
En Italia, hacia fines del otoño, se asistía al traslado de los inmigrantes rumbo a los puertos de ultramar. Eran los pobres más pobres, campesinos que no encontrando trabajo en su país, vendían cuanto tenían para poder pagar el pasaje y embarcarse con toda la familia para llegar a América, la tierra de promisión.
Después de una travesía que por lo general no tenía mucho de placentera, llegaban a Buenos Aires, grande, gris y chata, que los recibía de espaldas al gran río marrón.
Cada viajero buscaba con ansiedad la cara del pariente o del amigo que los animara a venir. Una búsqueda que, muchas veces, resultaba inútil.
Seguramente en uno de esos viajes llegaron a nuestro puerto, desde Giovinazzo, en la baja Italia, la pareja formada por Ana Fiorentino y Miguel Fiorentino, los padres de Francisco, que estaba destinado a ser una de las grandes voces de nuestro tango.

SÉPTIMO DE NUEVE
Francisco nació en San Telmo, el 23 de septiembre de 1905. Séptimo de nueve hermanos, en aquel barrio transcurrió su niñez, y la tremenda "mishiadura" que soportaron -no encontraron, como les habían asegurado, el dinero a recoger con pala ancha- obligó a Panchito, como lo apodaban a abandonar sus estudios primarios a los 12 años, a trabajar como ayudante de sastre y a la vez como cadete en el "Club Italiano", para ayudar a la alicaída economía familiar.

Y SE INSINÚA EL CANTOR... Y EL FUELLE
A poco tomó conciencia de que podía entonar aceptablemente las viejas canzonetas aprendidas en el ambiente familiar.
"Para mi hermano el bandoneón resultó el más deslumbrante de los juguetes, y no bien lo tuvo en su poder olvidó todos sus juegos infantiles para entregarse de manera absorbente a su aprendizaje. Yo le di las primeras lecciones, que Francisco asimiló maravillosamente, hasta el punto que, a pesar de su corta edad, meses después ya era un excelente ejecutante. Y se dio entonces un azar favorable que contribuyó a su mejor formación musical: nosotros vivíamos en el barrio de San Cristóbal, y muy cerca de nuestra casa quedaba la de los padres de Francisco Canaro, en la que vivía también Minotto Di Cicco, bandoneonista eximio. Minotto simpatizó con mi hermano y comenzó a supervisarle las lecciones que yo le daba, y de esa manera Francisco avanzó mucho en el camino de su vocación en muy corto tiempo."(Vicente Fiorentino, en reportaje de Miguel A. Moschiar).

EL PRIMER TRÍO.
Radio Splendid y el locutor y productor Federico Domingo, les dieron la ocasión de debutar profesionalmente como "trío típico instrumental", donde tuvo Fiore sus inicios como cantor. La aceptación de sus actuaciones fue en aumento, pero para que sus ingresos resultaran interesantes debían estar muchas horas ante el micrófono. Un contrato simultáneo con otra emisora, Radio Brusa, donde actuaba como cantor solista, obligó a Fiorentino a dejar sus trabajos anteriores y dedicarse a la música.
"Corría el año 1918 y Francisco tenía solamente trece de edad, cuando formamos un conjunto para realizar algunas actuaciones por Radio Splendid. Naturalmente, estoy hablando de la prehistoria de la radiotelefonía, y no fue la nuestra una actuación profesional. La radio daba sus primeros pasos y todavía habría de pasar mucho tiempo antes de que pudiera abandonar su etapa experimental. Aquel conjunto de que les hablo estaba integrado por Blasco en violín, Luis Visca en piano, mis hermanos Romano y Francisco en bandoneón y yo en violín. Transmitíamos desde una piecita ubicada en un entrepiso del cine Splendid de la calle Santa Fe, y a veces transmitíamos durante varias horas seguidas. Cada una de las piezas que tocábamos se la dedicábamos a alguien, ya fueran familiares o amigos, pero no resultaba muy seguro que estas dedicatorias fueran oídas, ya que captar emisiones radiales en aquel tiempo, con los muy pocos y precarios aparatos que existían, resultaba una verdadera hazaña". (Vicente Fiorentino, en el mismo reportaje).


Y LLEGA CANARO
Por recomendación de Minotto, Fiorentino ingresa como fueye en la línea de bandoneones de la orquesta de Pirincho. Tocar con Canaro y teniendo como fueye cadenero a Minotto fue para Fiore, lógicamente, como tocar el cielo con las manos. Fue en el teatro Casino, en 1924.

¿QUIÉN... SI NO CANARO?
Hasta ese entonces las orquestas no tenían cantor, y fue Canaro quien pensó que sería conveniente que se cantara, aunque fuese una pequeña parte de cada tango; así, de paso, a la gente se le hacían familiares las letras y los mismos tangos. Y Francisco Fiorentino realizó esa tarea con Canaro: dejaba el fueye, tomaba el megáfono y se ponía a cantar a través de él. Las actuaciones de Fiorentino no conformaron del todo a Pirincho, quien le impidió seguir cantando, pero sí continuando como bandoneonista hasta 1925.

Y OTRA VEZ EL TRÍO...
Volvió entonces al trío con su hermano Vicente y con el piano de José Martínez, con Fiore como bandoneonista y cantor. Durante ocho meses realizan con éxito una gira que llega hasta Río Gallegos.

...Y EL CUARTETO
Al regreso se separa del trío José Martínez, y en su lugar ingresa el moreno Simoni Alfaro; también ingresa un primer bandoneón, Joaquín Mauricio Mora. Era ya un cuarteto singular: dos tanos y dos negros. Corría en año 1928 y el "Cuarteto Fiorentino y su barra brava" -tal su nombre- se presentaba en los cines "Crespo", "Rialto" y "Cervantes", y en los cafés "Germinal" y "El Nacional". Resulta curioso puntualizar que se produjeron fuertes discusiones entre los dueños de los cines y de los cafés, quienes reclamaban para sí la exclusividad del cuarteto, y que hubo que resolverlas amigablemente, ya que nadie había tomado en cuenta firmar contratos con ninguno de los establecimientos.

OTRA VEZ CANARO, DESPUÉS COBIÁN, Y... FRACASO
En 1927 Fiorentino vuelve como chanssonier con Canaro, y dejan para el disco siete tangos.
En 1928 fue convocado por Juan Carlos Cobián como cantor y bandoneonista. Esa orquesta estaba integrada por músicos excepcionales: al piano, Petrucelli; Ciriaco Ortiz, Primiani y Fiorentino en bandoneones; Elvino Vardaro, Manlio Fancia y Fausto Frontera en violines, y Humberto Constanzo en contrabajo. Sin embargo los once temas que dejaron grabados para el sello Víctor fueron decepcionantes. La explicación estaba dada porque Cobián, recién llegado de Estados Unidos luego de permanecer mucho tiempo interpretando Jazz, no pensó que el tango había evolucionado tanto.
Después de este traspié Fiorentino vuelve al cuarteto, con su hermano, Mora y Alfaro.

CANARO, FIRPO Y...
En 1929, Canaro por intemedio de Minotto, vuelve a llamar a Fiorentino para actuar en su orquesta en la línea de bandoneones y como cantor. Ese mismo año, graba con Canaro en discos "Odeón" tres obras y simultáneamente con Roberto Firpo, el tango "Tal vez sea mi nena" de Francisco Laura. En este sentido existe discrepancia entre los historiadores, ya que algunos afirman que Fiore jamás grabó con Firpo, mientras que otros dicen que registró seis temas. Hasta que alguien localice los registros o documentación respaldatoria, la polé-mica seguirá abierta.

...¡EL REY DEL COMPÁS!...
Juan D´Arienzo, que se presentaba en el cabaret más distinguido de la época, el "Chantecler", requiere en 1930 la participación de Francisco Fiorentino como estribillista de su orquesta.
En el sello "Electra", cuyo dueño era hermano de la madre de D´Arienzo, Fiore deja diez grabaciones. La primera, el tango de Discepolo "Victoria" y la última, "Che, careta" de Pulelo y Denis. Esa orquesta estaba formada entre otros por Ciriaco Ortiz, Primiani y Fiorentino en bandoneones, Juan Puglisi en contrabajo, Vicente Gorrese en piano y el propio D´Arienzo en violín. Finalizada la temporada en el "Chantecler", D´Arienzo resuelve disolver la orquesta con un "Lo siento, muchachos, en cuanto haya otro laburo los vuelvo a llamar".

...Y ANGEL D´AGOSTINO
Poco duraría la malaria de Fiore. Debuta pocos días después junto al maestro Angel D´Agostino en el cine "Edix", donde un conjunto orquestal interpreta tango y jazz. En los estribillos, Francisco Fiorentino.

"ORQUESTA TIPICA DACAPO"
El maestro Julio Fava Pollero lo llama para realizar cuatro grabaciones para el sello "Dacapo", subsidiario de "Odeón": los tangos "Chaferola", "Desdén" y "Nelly", y el vals "Copos de espuma". Pollero era artista exclusivo del sello "RCA Victor", por lo que su nombre no aparece, y figura como "Orquesta Típica Dacapo".

ORQUESTA DE PEDRO MAFFIA
También en 1930 Pedro Maffia lo convoca como estribillista de su orquesta no sólo en presentaciones personales, sino también para grabar ese año en el sello "Columbia" seis tangos, una ranchera y un vals, y al año siguiente tres tangos, dos rancheras y dos valses.

"ORQUESTA TÍPICA VICTOR"
También en 1930 intervino en una grabación con la "Orquesta Típica Victor", registrando el tango de Manzione y Pardo "Organito Callejero".

Y CUANDO YA HABÍA ELEGIDO SÓLO CANTAR...
Convencido de que jamás iba a poder alcanzar como ejecutante de bandoneón el nivel de Minotto y de Maffia, había decidido dedicarse exclusivamente a cantar, cuando fue llamado por Minotto para integrar su nuevo conjunto. No pudo negarse, y durante 1932 ocupó la fila de fuelles de esa orquesta. Minotto se había desvinculado de Canaro al iniciar Pirincho una gira por Europa.

"LOS ASES ARGENTINOS DEL TANGO"
En 1932 Francisco Canaro regresa, y Minotto disuelve la provisoria orquesta y vuelve como primer bandoneón de Pirincho.
Otra vez en banda, pero sería por poco tiempo: Se incorpora en la línea de bandoneones a "Los Ases Argentinos del Tango", a Emilio Bianchi y Tito Landó. Con ese conjunto se animaron a viajar a Alemania, Esa gira, a pesar de durar ocho meses, representó otro rotundo desastre.

CANTOR COMPLETO
Ya tenía trabajo cuando regresó a Buenos Aires. Se une a la orquesta de Roberto Zerrillo, quien competía con los grandes de esa época. Se presentaron en el teatro "San Martín" de la calle Esmeralda, donde tuvieron un gran éxito. También actuaron con suceso en LR9 "La voz del aire". Sólo grabó con Zerrillo "Serenata de amor", de Zerrillo y Cuffaro. Para entonces Fiorentino había dejado atrás su tarea de estribillista e interpretaba todos los versos que había pergeñado el autor.

EL SOLISTA, Y AMAGO DE ABANDONO...
Llega 1934 y se hace realidad un sueño: se presenta como solista. Debutó en Radio Nacional acompañado por Alfredo Malerba en piano, Enrique Rodríguez en bandoneón y Tomás Cuervo en violín. No terminó bien esta temporada; las continuas diferencias de criterio con Jaime Yankelevich, dueño de la emisora, hacen que se aleje de la actividad, totalmente desencantado. Tanto, que hasta pensó en abandonar la música.

RADIO ARGENTINA
En 1935, convocado por Juan Manuel, animador de famosas "matinées" en Radio Argentina, se incorpora al elenco de la emisora. En esa radio fue vocalista de la orquesta "Malerba-Vaccaro".

OTRAS ACTUACIONES
En 1936 es el cantor de la orquesta del bandoneonista Daniel Álvarez, actuando en LU6 Radio Ultra, luego desparecida. Después se une a "Los poetas del tango", que integraban Miguel Nijensohn en piano, Antonio Rodio en violín y Miguel Bonanno y Héctor María Artola en bandoneones, para actuar en la audición de "Jabón Federal" por Radio Belgrano, los domingos a las 13:00 y los jueves a las 21:00. Aquellas viejas diferencias entre Fiore y Yankelevich habían quedado en el olvido.
Finalizado el ciclo radial prosiguió como solista, actuando en locales nocturnos, céntricos y de los barrios, para integrar como vocalista la orquesta de Alfredo Malerba en el "Tabaris", por radio "La voz del aire" y en una gira que realizaron por Tucumán y Rosario.

ROSARIO Y EL CINE
La orquesta de Malerba regresó a Buenos Aires, pero Fiore permaneció en Rosario actuando con la orquesta típica "Melín", con la que tomó parte en la película "Viejo barrio", dirigida por Isidoro Navarro, que se estrenó sin pena ni gloria en 1937.

Y PICHUCO.
En 1937 Aníbal Troilo forma su orquesta para actuar en el "Marabú", y ante la negativa de Antonio Rodríguez Lesende, que prefirió la tranquilidad de sus actuaciones en Radio El Mundo, le ofrece el puesto a Francisco Fiorentino. Actúan simultáneamente en el "Germinal", y se presentan en Radio Splendid. Fiore, además de ser vocalista, aplicando sus conocimientos de sastre se encargó de uniformar a la orquesta que actuaba en el "Marabú".

PERO...
La orquesta llega al disco en el sello "Odeón", pero en versiones instrumentales. Al año siguiente Fiore tiene la oportunidad de grabar con la orquesta, ahora para el sello "Columbia", pero los discos no se llegaron a imprimir por dificultades provocadas por la Segunda Guerra Mundial. Los temas no editados fueron "Tierrita", "El motivo", "El carrerito", "Sueño de juventud", "Milonga de mis amores", "Corrientes y Esmeralda", "Lo han visto con otra", "La cumparsita", "Y no puede ser", "Bajo un cielo de estrellas" y "Vieja amiga".

CLUBES Y RADIO
La orquesta continuó trabajando con éxito en bailes de clubes y cabarets, hasta que por intermedio de Miguel Bucino Troilo llega a Radio El Mundo en el horario central de los domingos a mediodía.

GRABACIONES
El sello RCA los contrata en 1941, y en los estudios de la calle Bartolomé Mitre, graban el tango de Domingo Federico y Homero Expósito "Yo soy el tango" y la milonga de Manuel Buzón y Enrique Cadicamo "Mano brava".

FUERON SEIS AÑOS
Troilo y Fiorentino trabajaron juntos durante seis años, presentándose siempre por LR1 Radio de El Mundo. Actuaron también en cabarets y clubes. En los carnavales de la época fueron los más cotizados, junto con las orquestas de Carlos Di Sarli y Ricardo Tanturi.

FIN DE UN BRILLANTE CICLO
El 30 de marzo de 1944 Fiore grabó su último tema con Pichuco, el vals "Temblando" de Alberto Hilarión Acuña y Gualberto Márquez "Charrúa".
"A veces la fama suele ser caprichosa. Lo fue con Francisco Fiorentino, quien luego de pasar por una infinidad de orquestas y conjuntos sólo se convirtió en ídolo de multitudes cuando fue vocalista de Aníbal Troilo. Por supuesto que al escuchar las grabaciones anteriores de "Fiore" -como se lo llamaba- se advierte que fue Troilo quien amoldó su voz a las características de la orquesta" (...) "Por otra parte, fue dueño de un fraseo ó "tempo rubato" -para decirlo técnicamente- particularísimo, y consiguió una total integración con el estilo de la orquesta." (Del libro Tango nuestro).

FIORENTINO-PIAZZOLLA
Luego de un intento que realizó con Orlando Goñi, que había sido despedido poco antes de la orquesta de Pichuco, Fiore forma su propia orquesta, con elementos de primer nivel y con la dirección y arreglos de Astor Piazzolla.
Debutaron el 11 de septiembre de 1944 por Radio Belgrano, actuando con muy buen suceso en el "Tango Bar" y en la confitería "Picadilly", y realizaron grabaciones en el sello "Odeón" durante 1945 y 1946.
Reconociendo la calidad interpretativa de Astor, Fiorentino decide otorgarle libertad y lo suplanta por Ismael Spitalnik, y bajo su dirección continúa grabando en "Odeón".

OTRO IMPASSE...
Como las ofertas de trabajo comienzan a espaciarse, Fiore decide disolver la orquesta y llamarse a silencio

...Y PEPE BASSO
El 2 de mayo de 1948 integra la orquesta de José Hipólito Basso, reemplazando a Ortega del Cerro y completando el rubro vocal con Ricardo Ruiz. Las actuaciones se suceden en el "Ocean Dancing", en radio y en la confitería "Sans Souci", y realizan media docena de grabaciones para el sello "Odeón", adonde llega por gestiones de José Razzano.

CHAU, PEPE
A pesar de la insistencia de Basso, que quería mantenerlo en su orquesta, el 30 de abril de 1950 se desvincula de Pepe a pesar del buen momento que la orquesta esta pasando.

OTROS CONJUNTOS
Tiempo después colabora con Alberto Mancione en actuaciones en radio y locales nocturnos, dejando grabados en "RCA Victor" los éxitos logrados con Troilo. Estos registros no tuvieron la transcendencia ni la repercusión de los anteriores.
Es secundado luego por un trío de guitarras para recalar en Montevideo, donde pasa a integrar la orquesta que dirigían José Puglia y Eduardo Pedroza, en la que el dúo de cantores se completaba con Luis Alberto Fleitas, actuando en "Radio Espectador" y en varios locales nocturnos del Uruguay. También graban para el sello "Sondor".

Y OTRA VEZ BUENOS AIRES
De vuelta en Buenos Aires, retoma su actuación como solista en fiestas y convenciones particulares. Nunca volvió a ser quien había sido.

ANTES DEL VIAJE A MENDOZA
En 1955, próximo a viajar comentó: "A la vuelta de la gira tengo prometido un laburo que, si se me hace, es lo mejor que me puede pasar: el gordo Pichuco me va a hacer grabar con el cuarteto Troilo-Grela ¿No es una maravilla?".

SU ÚLTIMA ACTUACIÓN

La noche del 10 de septiembre cantó en el pueblo de Tres Arboles. Junto con otros amigos emprendió el viaje de regreso en auto. El coche volcó, y cayó en un arroyo que tenía muy poca profundidad, apenas unos centímetros. Fiore tuvo la mala suerte de perder el conocimiento por el golpe y quedar con la cara semisumergida. Perdió la vida absurdamente ahogado.
Era el 11 de septiembre de 1955 cuando se silenció para siempre la voz del "Tano" Francisco Fiorentino.

miércoles, 24 de febrero de 2010

El tango y el ejercito









En los comienzos del siglo XX, muchos músicos se inspiraron en el ejército y brindaron su homenaje a hechos del pasado que marcaron nuestra historia, a sus protagonistas o, simplemente, a las anécdotas de la vida militar o a sus amistades.

De las tantas partituras consultadas, privilegiamos las más antiguas, las anteriores a los años 20. Sin seguir un orden cronológico, citamos primero lo temas dedicados a los tres enfrentamientos del General San Martín en Chile, en su recorrido libertario.

"Chacabuco", tango de Carlos Hernani Macchi, dedicado "Al distinguido Dr. Gowland" y llevado al disco por el Cuarteto del Centenario. El autor, violinista y flautista, integró el cuarteto La Armonía junto al "Negro" Thompson (guitarra), Manuel Firpo (bandoneón) y José Bonano (violín). También estuvo en los conjuntos de Juan Maglio y de Domingo Santa Cruz. Fue gran amigo de Eduardo Arolas y, entre su obra podemos mencionar: "Sarita", "El reservado" y "Herminia". Falleció el 13 de julio de 1929. Este título hace referencia a la batalla librada el 12 de febrero de 1817, en la cuesta andina de ese nombre, donde San Martín derrotó a los españoles, conducidos por el General Maroto. Los estrategas la han considerado, para su tiempo, un modelo del arte militar.

"Cancha Rayada", tango de Alejandro Carlos Rolla. "Dedicado a los Sres. Luis A. Terragno y Ricardo B. Bergallo". El autor, fallecido el 6 de abril de 1925, fue violinista en la década del '10. Escribió un método de estudio primario de bandoneón, fue maestro de numerosos violinistas y compuso mucha obra, destacamos: "Bicarbonato", "Bocanegra", "De mi cosecha", "El barquinazo", "En punta" y "Plata vieja". A veces usaba el seudónimo Paul Frederik. El tango evoca la derrota ante los realistas, conducidos por el General Ordóñez, cerca de la ciudad de Talca.

"Maipo", tango de Eduardo Arolas, registrado por muchos intérpretes, data de 1918, al cumplirse el centenario de la batalla. Un crítico musical dijo: «Notas que erizan la piel. Melodía estremecedora. Dolor con orgullo». El combate fue muy sangriento, duró 6 horas y, a partir de esta victoria, se afianzó definitivamente, la libertad de Chile.

"Dos en línea", tango de Pedro Sofía (1890-1976). "A mis camaradas los conscriptos del 90 del Regimiento 2 de infantería de línea". Lo grabó el Cuarteto del Centenario. Este compositor, dedicado a la música de cámara, también hizo tangos: "Bordoneando", "Echale arroz a ese guiso", "El archivista", "El cabo Fels". Tuvo un conservatorio, fundó la biblioteca Esnaola y, durante 30 años, fue director de la Asociación Argentina de Música de Cámara.

"Cabo Cuarto", tango de Alfredo Bevilacqua. "Dedicado al Teniente Coronel de la Nación Domingo Cedeyra". La expresión alude al suboficial encargado de conducir al personal de guardia.

"El lampazo", tango de Hermes Peresini. "Dedicado al teniente Juan Fernández Otaño". Es el mismo autor de "Chela" y "Violetita".

"El recluta", tango de Arturo De Bassi. "A mis amigos Menéndez y Arturo Astudillo".

"El clarín", tango de Carlos Nasca, "El Gaucho Relámpago". "Dedicado al Teniente Coronel Fermín Barrera Pizarro". También compuso "¡Atención!". "Dedicado al Sr. D. Martín".

"Conscriptos", tango del pianista Pancho Nicolín. "Dedicado a los Señores Jorge Durán, Miguel Suárez, Virgilio Poggi y Raúl Quiroga". No hay otros datos destacables, salvo otro título, el tango "Tocalo más fuerte".

"Derecho al Cuatro", tango de Juan A. Buratore. "Dedicado a mis amigos Antonio Bozzolla y Rodolfo Parodi (hijo)". Al autor, no lo conocemos.

"Diana", tango de R. Mazzeo. "Dedicado al amigo Pedro Estillo". Tampoco hay datos del autor. Podría tratarse de Alfredo Rosario Mazzeo, quien fue violinista de Juan D'Arienzo y compositor de "Lamento", "Los 33 orientales" (homónimo del de Eduardo Pereyra que luego se convertiría en "La uruguayita Lucía"), y "La muchacha del tango", con letra de Luis Rubistein, entre otros. Falleció el 3 de agosto de 1954.

"R. 4 (Regimiento 4)", tango de Eusebio Severo Giorno, de 1913. "Dedicado a jefes y oficiales del R.4 de infantería". El autor figura entre los socios de SADAIC, en los años '40.

"El artillero", de Eduardo y Juan José Villegas. "Dedicado a la clase 1895 de la R. P. Montada". Llevado al disco por el Cuarteto del Centenario. Sólo Juan José figura en SADAIC, en 1941.

"Centinela alerta", tango de Arnaldo Barsanti (1889-1971). Fue director, compositor y autor teatral. Dirigió el Quinteto Polito en la grabación del tango "Chupadedo". Admiraba la música clásica, varias de sus composiciones llevan títulos de óperas: "Otello", "Rigoleto", "La traviata", "Trovatore" y de obras nacionales, es el caso de "Las de Barranco". También hizo "Anastasio, el Pollo". Fue cónsul en Alemania, antes de la segunda guerra mundial.

"Epopeyas (1810-1910)", tango de V. V. Guridi. Si más datos.

"6ta.del R2", este es el título primitivo del clásico tango "Inspiración", de Peregrino Paulos. "Dedicado a la sexta compañía del regimiento 2 de infantería". El título se lo sugirió su hermano, el pianista Niels Jorge Paulos (luego Nelson Jorge), en homenaje a sus compañeros del servicio militar. El tango fue conocido, en 1918, por la orquesta de Augusto Berto. Cuando lo graba Roberto Firpo, en 1922, ya tiene su título definitivo. No conocemos la partitura original. Tuvo numerosas versiones y fue Luis Rubistein quien le puso una letra que nada tiene que ver con la intención inicial. El primer cantor que lo grabó fue Agustín Magaldi. Paulos falleció el 21 de noviembre de 1921.

"Granaderos argentinos", lancero, de Miguel Sciutti. Desconocemos otra información.

"En la línea de fuego", de Alberto Rodríguez. "A mi querido amigo Hernando Sañudo". El autor nació en Tacuarembó, Uruguay, era bandoneonista y está considerado el maestro de Minotto Di Cicco. Vivió muchos años en Avellaneda. Integró las primeras formaciones de Osvaldo Fresedo, quien le registró once temas, entre los años 1925 y 1933. Entre ellos: "Acuarelas", "Flores", "Del pasado", "Percantina" y "Tus ojos".

"Sargento Cabral", tango de Manuel Campoamor. "Dedicado al distinguido señor Leopoldo Corretjer". Grabado por el Cuarteto del Centenario. Se trata de un homenaje al sargento correntino Juan Bautista Cabral, que el 3 de febrero de 1813, en el combate de San Lorenzo y, a costa de su vida, salvó al General San Martín que había quedado atrapado bajo su caballo.

"Curupaytí", tango de Augusto Berto. "Dedicado a mis amigos Luis Teisseire, José Fuster y Espinosa Nava". Era una localidad de la República del Paraguay, ubicada en la confluencia de los ríos Paraguay y Paraná. Allí, el 22 de septiembre de 1866, las fuerzas de la Triple Alianza al mando del General Mitre, con 20.000 hombres, atacaron a los paraguayos al mando del General José Eduardo Díaz, quien rechazó el ataque. Hubo 5.000 bajas.

"Reconquista", tango de Alfredo Bevilacqua. ""Dedicado al escribano Esteban Benza". Lo grabó el Cuarteto del Centenario. Buenos Aires sufrió la primera invasión inglesa el 27 de junio de 1806. Comandaba las tropas el Brigadier William Carr Beresford. Luego de dos semanas, cuando la ciudad ya estaba a punto de ser sometida, la resistencia criolla, bajo el mando de Santiago de Liniers, un francés al servicio de la corona española, logró reconquistarla. Los ingleses se rindieron el 12 de agosto.

"Tacuarí", de Juan Maglio "Pacho", fue grabado por el autor y, también, por el Cuarteto del Centenario. Evoca la heroica batalla del 19 de marzo de 1811, en Paraguay, donde el General Manuel Belgrano con un puñado de hombres y una gran astucia, logra hacer retroceder a 2.000 soldados del enemigo, para luego pactar con el comandante español una retirada digna, con intercambio de prisioneros.


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