
" de chiquilín te miraba de afuera"

cafe de Garcia
miércoles, 24 de diciembre de 2014
LA NAVIDAD Y EL TANGO

domingo, 14 de diciembre de 2014
El GRAN

viernes, 12 de diciembre de 2014
EL TIO DE RINGO
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lunes, 8 de diciembre de 2014
EL FLACO TITO

domingo, 30 de noviembre de 2014
EL TANO ORIENTAL

sábado, 29 de noviembre de 2014
VIEJO BALDÍO

sábado, 22 de noviembre de 2014
PATERNAL TANGO

domingo, 16 de noviembre de 2014
BARES Y CAFÉS DEL TANGO
Es en 1912 cuando Vicente Greco propone la designación de orquesta típica (criolla), que utiliza en 1917, Francisco Canaro. Alrededor de 1914, Roberto Firpo organiza el primer conjunto tipico. Corresponde destacar numerosos locales tangueros situados en nueve cuadras de la saudosa Corrientes angosta, de Esmeralda a Rodriguez Peña, en los años del avance cte El Tango hacia El Centro y El Bajo desde El Estribo, El Trianón y La Paloma.
No se puede obviar la mención de locales no tangueros que existen en esas cuadras, que no pueden (o no desean) aceptar orquestas típicas. Asimismo conviene incluir algunos ubicados hasta Paseo de julio y de Lavalle a Sarmiento. Un conjunto de Locales tangueros y no tangueros que incluyen: Cafés, Restaurantes, Confiterias, Almacén (y Bar) y otros en los que se cumple el ritual de "vamos a tomar un cafecito y charlar con amigos". El aceptar no implica pedirlo.
A los musicales concurren barras de (y) tangófilos que escuchan conjuntos de disimil categoría o los discos que "pasa" la vitrolera.
A los no musicales concurren intelectuales que se integran en recordadas peñas... y "chantas que simulan serlo y declaman".
Algunos reciben clientes que "Únicamente" desean saborear su cafecito... sin necesidades musicales o literarias. Si están con amigos comentan con voz estentórea, de jueves a sábado, la "fija" en las carreras, el 3 a 0 de su cuadro y hasta citas. Comentan en voz baja, de lunes a miércoles, por que "no se les dio".
En su ámbito se presentan interesantes anécdotas.
Se lamentan las omisiones... pero no es posible incluirlos a todos.
La palabra saudosa (adj. de saudades, de origen gallego, que figura en el diccionario) es más relevante qtje nostálgica, recordada, etc. para expresar lo que, actualmente, sienten aquellas personas que cuando "estrenaron los largos y con la libreta asomando del bolsillo, por las dudas" (como indica el profesor Diego A. del Pino), pero en esa ocasión guardada en un bolsillo interior, asimismo "por las dudas", conocieron la noche de la calle Corrientes, que se integra en "La noche de Buenos Aires", magníficamente descripta por Ulyses Petit de Murat en su libro homónimo.
En nuestro texto figuran como presentes, aquellos que la "vivieron" nunca la olvidarán.
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Alberto Vacarezza, por esos años, escribió un tango en el que se encuentran estos versos:
"Calle Corrientes de mis amores.
Calle Corrientes donde naci
y entre las luces de mil colores
aquella noche la conocí".
En esas cuadras se encuentran las dos esquinas del hombre que está solo y espera.
¡A quien espera v por cuánto tiempo! En ambas insatisfecho e lnmaduro.
La primera esquina, la del sudeste con Esmeralda, es la que bautizó Raúl Scalabrini Ortiz, es la de los Pitucos.
Es la del Café Cabildo, a la que el "negro" Celedonio Flores le dedicó, en "Corrientes y Esmeralda", estos versos:
"Esquina Porteña. Este Milonguero
te ofrece su afecto más hondo y cordial.
Cuando con la vida esté cero a cero.
T'e prometo el verso más rante y canero
Para ser tango que te haga ínmortal."
La segunda esquina, la del sudoeste con Paraná, es la que de acuerdo con Arturo Jauretche, es la del reaje. (Opinión que le fue transmitida a Jorge A. Bossio y que éste reproduce en su Libro "Los Cafés" , pág. 223).
Las esquinas con Esmeralda, también son las de la Confitería del Buen Gusto, en el sudoeste. Elegante lugat, asistenfamilias a la hora del té v caballeros en la del Vermuth.
Café Guaraní, en el noroeste. En su local, Carlos Gardel (que actúa en el Teatro Esmeralda, luego Maipo), siempre dispone de una mesita que comparte con José Razzano y Egidio Nacari.
Empire Theatre (luego Ateneo), en el noreste. Música Española.
Estos locales hasta San Martin representan hitos en el recuerdo.
Palace Theatre, en el 757. Cine, el mejor de 1911 a 1926.
Bar de Rosendo, en el noreste con Maipú, reúne a periodistas de revistas. Allí, José Álvarez (Fray Mocho) gestú "Caras y Caretas".
Bar Suárez, en el sudoeste con Maipú. Aún se encuentra.
Café de Gerard (el Bar Inglés), en el noreste con Florida. Musical y politizado, con la presencia de periodistas y políticos.
Almacén de Coppini, en el noreste con San Martin donde suele almorzar el Gral. Mitre y reunirse con correligionarios.
La Helvética, en el sudoeste con San Martin. Su salón alargado, con el estaño en un rincón. Asisten periodistas, intelectuales, escritores, políticos, etc.: Bartolomé Mitre; Joaquín de Vedia; el emir Emin Arslan; Roberto Payró; Emilio Becher; Héctor Pedro Blomberg; Eduardo Mallea. Se conocieron los directores Clemente Onelli (del Zoológico) y Antonio Malvagni (del Colón).
Dejó de atender en 1958, más que centenario. No fue olvidado.
Se llega a 25 de Mayo: El Bajo: otro ambiente y otra historia.
Las cuadras al norte son las que han contribuido a (¡merecida!) fama. Incluyen los Teatros Roma y Cosmopolita y otras salas (no son recordables) con sus "desplumaderos" (cafetines) anexos y los cafés-concierto. Luego: Paseo de Julio (Leandro N. Alem) y su Recova que tiene, según Bossio, un "olor oriental especial". El Re dei Vini recibe conocidos noctámbulos.
Las del sur disimulan algún cafetín entre locales instalados en la zona financiera. Se recuerdan La Bolsa y el Bar Salisbury.
Café Casino, en Maipú 350, en el primer piso del Teatro Casino. Local cuyas características son similares a las de todos los que se encuentran incluidos (o son anexos) en numerosos, teatros.
Su categoría depende de la del teatro, desde la lujosa confitería instalada en las galerías del Teatro Ópera hasta los cafetines anexos a los teatros de El Bajo.
Algunos en los intervalos y al finalizar la función hacen interpretar o pasar música popular como una manera de atraer y retener a los espectadores. En otros, como el Casino, es habitual la presencia de damas que fraternizan con los clientes... los maledicentes presumen que no es para comenzar el espectáculo.
El recorrido se presenta en el sentido histórico hacía la Chacarita. Si bien se sugiere que debe ser en el del avance del tango en su tentativa de conquistar El Centro.
En realidad sólo conquistó la Corrientes angosta y susaledaños y se instaló en El Bajo. La Avenida de Mayo sigue españolísima: con un solo café tanguero.
Café Mogyana, en el sudeste con Suipacha. Enrique García Velloso lo considera "la peña bohemia por excelencia, con su ambiente parisiense". En éste y en el Doria, Florencio Sánchez escribe la mayoría de sus obras al dorso de formularios de telegramas "facilitados" por el correo.
Cruzando Suipacha, en el 925, el Café de los hermanos Domínguez; el año 1917 lo trasladan al 1537. El local lo ocupa el Café Los 36 (Billares) con Pedro Laurenz y Alfredo Gobbi.
Café El Quijote, en el 955, con su inconfundible aspecto de "taberna madrileña" (que incluye el olor a cocido), como lo calificó Vicente Martínez Cuiriño. Actuó un trio con Francini.
Siguiendo hacia C. Pellegrini, se sitúan en la vereda par, Café de los Inmortales, en el 920. Con su peña de 1905 a 1916.
Café Paulista, contiguo al teatro Nacional, reúne a su farándula.
Café El Nacional, en el 980. Hasta 1916 como Café Lloveras.
Café Germinal, en el 942. Su importancia en la difusión del tango aún no está bien determinada. Alli debutó Aníbal Troilo.
Un saludo a la Confiteria Ideal y sus reuniones vespertinas.
En el noroeste de Esmeralda y Sarmiento el Almacén de Piaggio y las inolvidables charlas de don Santiago Belisario Roldán, que en ocasiones continúan en el Petit Salón, situado enfrente. El Petit y El Julién, en Esmeralda y Lavalle, "bacanes".
De los locales de los alrededores, diversos son tradlclonales los del sur: la cortada Carabelas es: El tajo malevo en El Centro, con sus fondas "sobre" el Mercado del Plata; en el Nasun, Doria y Benjamín "comen bien y escuchan organitos", puesteros y noctámbulos. Excelente el puchero de La Croce di Malta que ayuda a subsistir famélicos inmortales. En el Café San Bernardo, su dueño, don Modesto (Martínez) recibe bohemios y cogotudos.
El lujoso Restaurante Americano, luego como Restaurante (El) Conté atrae a clientes (pese a sus precios) por su fa mosa cocina y calificadas or questas. Se encuentra en Perón 966.
En el 920 el Restaurante Chiquín, el de la farándula.
Al norte: en Lavalle y Suipacha: Café Botafogo y Julio De Caro.
Un saltido a los Richmond, son tres y distintos: FIorida 450, clases media y alta. Sede del "Grupo de Florida".
Esmeralda 444, estudiantes y extras de cine, quienes la siguen en Sulpacha 450, billar y bolos. Actuación de la jazz de Armani.

Es injusta la respuesta de no se recuerda cuando se consulta sobre otros cafés de los alrededores. No muy numerosos, en varios se gestaron y son sede de barras de amigos, y su única pretensión es seguir siéndolo. Otros sí colaboran con el conocimiento del tango ya que reciben a músicos y conjuntos, improvisados, que "van a matar el hambre". También injusto, alli se inician y se dan a conocer músicos luego calificados.
Existe similitud con lo que representan y son los cafés barriales.
Un recuerdo a la vitrolera (victrolera) que "pasa" los discos desde su palquito, donde reina inalcanzable (¿o no?).
Antonio Requeni menciona (otro) Marzotto, en Lavalle entre Malpú y Esmeralda, una suerte de "Bolsa de trabajo" que reúne a músicos no ocupados que esperan que lleguen empresarios y músicos no ocupados que esperan que regresen sus amigas.
La esquina del Almacén El Verde, es la del sudoeste con Cerrito, donde actuaron Juan Maglio "Pacho" y Agustin Berto.
Vendido, sus ex dueños compran el local del Lleveras, y con los compases de "La Morocha" inauguran el Café El Nacional, el que siempre se recuerda como Catedral del Tango.
Es un salón alargado, paredes color café, el palquito, pequeño, en el centro. Se consideran sus mejores años los de 1920 a 1932 con el sexteto de Anselmo Aieta y su bandoneón.
Luego Juan D'Arienzo y su orquesta (Rodolfo Biaggi al piano).
Se dejó de ver en diciembre de 1952; sigue su espiritu.
De acuerdo a Ariel Magallanes ("Todo es Historia" 41), con su desaparición "se puso el epitafio en la historia del tango".
Con el Café La Oración, en el 1000, frente a la Iglesia de San Nicolás, tanguero, y El Seminario, en Perón y C. Pellegrini, que reúne a integrantes de tres teatros vecinos y de la Sociedad de Autores, se recuerdan a todos los que se eliminan, incluye cinco teatros e instituciones, para abrir la Avenida 9 de Julio.


martes, 11 de noviembre de 2014
EL MALEVO MUÑOZ
arlos Muñoz del Solar, más conocido como Carlos de la Púa o simplemente como el Malevo Muñoz, nació en La Plata en 1898 y falleció en Buenos Aires el 5 de mayo de 1950 (*). Comenzó sus trabajos como escritor colaborando en la revista "El Hogar", luego en 1925 se incorporaba a diario Vespertino "Crítica" de Natalio Botana. Publicó un único libro: La crencha engrasada (1928), considerado la obra máxima de la lunfardía. Fue guionista de Tango (1933), una de las primeras películas sonoras del cine argentino, y dirigió otras dos: Galería de esperanzas (1934) e Internado (1935).
A medida que pasan los años se acrecienta el renombre de Carlos de la Púa, auténtico, puro, poeta popular porteño. En sus versos deberán ir a abrevar los historiadores, los filólogos, los rastreadores de la semántica, cuando se haga el gran libro que compendie la fisonomía sentimental y sicológica de Buenos Aires, ciudad que pareciéndose a todas las grandes ciudades del mundo no es parecida sino a ella misma, en su pasado y en su presente. Ciudad única que tiene sus cantores únicos en los letristas de tango que impusieron un modo distinto de hablar, dentro del español, y al que Jorge Luis Borges, con real coraje porteño, osó llaman el idioma de los argentinos. El principal poeta popular -es decir: con lenguaje popular en su entero vuelco emocional hacia la gran ciudad, en sus expresiones de un pasado que nunca será remoto- fue indudablemente Carlos de la Púa. Y lo fue con su único libro: La crencha engrasada.
Su lenguaje es a veces crudo pero nunca ofensivo. Es el lenguaje de la calle, del malecón, de la cancha de fútbol. Creo que, en realidad, es el lenguaje de la vida tumultuosa, verídica, exacta, cabal, que se vive, se siente y se sufre. A través de mis recuerdos, de la amistad que nos unió y de la admiración que sobrevive, éste es Carlos de la Púa.
Me parece verlo todavía, cruzando con enfundado paso de cachalote los corredores del viejo diario Crítica, en la casa de la calle Sarmiento, donde iniciaba en el periodismo una generación especial en su brillo y trascendencia y que recalaba de la literatura de vanguardia aglutinada en las revistas de esa época: Proa y Martín Fierro. El Malevo Muñoz, como también se lo llamaba, ya estaba en la casa cuando nos hacíamos periodistas, siendo poetas y escritores, entre otros, Enrique y Raúl González Tuñón, Horacio Rega Molina, Pablo Rojas Paz, Alberto Pineta, Roberto Arlt, Ulyses Petit de Murat, Sixto Pondal Ríos, Santiago Ganduglia y el que esto escribe.
Su verdadero nombre, eclipsado por ese rotundo Malevo Muñoz que seguramente venía de su manera de Ser, entre desdeñosa y disciplente, en su modo de hablar lacónicamente porteño, era Carlos Muñoz del Solar, y la resonancia de este apellido habla de una cuna que él podría denominar bacana y lo era. Una bohemia sanguínea lo llevó a la calle en edad temprana y allí debe haber recibido el agua lustral de su nuevo bautizo, agua detenida junto a la vereda en aquellos años de después del Centenario.
También se lo llamaba indistintamente Carlos de la púa, seudónimo con el que firmó su libro. Este nombre alarga, a la vez que condensa, otro aspecto porteño de Muñoz, porque "púa" es la aguda punta del acero, el pincho, el suncho que aguza o el ingenio o el coraje en el habla popular.
De la Púa básico
Nació el 14 de enero de 1898. Conocido también como Carlos Raúl Muñoz y Pérez, Carlos Muñoz del Solar, o simplemente el Malevo Muñoz, poeta, periodista y cineasta, porteño convicto y confeso, gran animador de las redacciones y la bohemia noctámbula de Buenos Aires, nunca se sabrá si las reminiscencias bacanas de su apellido Del Solar tenían algo que ver con la verdad o se trataba de otra de sus cachadas. Redactor del diario Crítica, compañero de andanzas periodísticas, literarias y etílicas de Troilo, Cadícamo, los hermanos Tuñón, Arlt y Olivari, fue guionista del film "Tango", actor en "Galería de esperanza" y director de "Internado". Escribió los tangos "Luces de París" y "Coraje y fuego" y publicó "La crencha engrasada", obra emblemática de la poesía lunfarda. Murió el 5 de mayo de 1950.
Alguien -Carlos de la Púa fue siempre pudoroso de su pasado y no lo notició- dijo que él, con una gorda culebra variopintada a modo de bufanda sobre el cuello, pregonaba las excelencias de su grasa para evitar la caída del cabello. Menester ciudadano de la picardía que lo estregaba ya al riesgo de la calle, en su muy amada ciudad de Buenos Aires. La que debió estratificarse en sus versos estupendos, en ese libro que tiene un título de pórtico definitorio: La crencha engrasada. El volumen que se imprimió en su primera edición en 1928 lo fue merced a la generosidad de don Eduardo Dughera, llamado El Diente, en otro certero bautizo de la calle. Era el nunca olvidado revendedor de Crítica, animador de sus páginas, amigo nuestro. Su mano se abría con un crujiente billete para tapiar las hendijas vitales de nuestra siempre urgente bohemia. Por eso el Malevo dedica el libro a Dughera. Pero en la mitad -me parece estar viéndolo- su generoso corazón se lo detuvo en la mano y estampó una segunda dedicatoria que me concierne de muy de cerca y que todavía, a pesar de las hojas del almanaque caídas, agarrota mi garganta en un frunce de emoción antañona. Dice así la dedicatoria: "A mis rivales en el cariño de Buenos Aires: Nicolás Olivari, Raúl González Tuñón y Jorge Luis Borges".
El libro no tuvo mucho éxito inmediato, salvo entre nosotros. César Tiempo, justo es reconocerlo, lo incluyó junto a todos los poetas de vanguardia de entonces en su memorable Antología de la poesía argentina, ordenada en colaboración con Pedro Juan Vignale. Pero los literatos jailafes, los académicos, los demás, no sintieron la fuerza tremenda de sus estrofas, duras y tiernas a la vez, en ese panegírico exaltado de sus héroes, esa cadencia villoniana de sus expresiones, ese trazado de mapa sobre el perímetro sentimental ciudadano, arrimando a los ojos los personajes fallidos, a los perdidos, a los funámbulos, dentro de la gran corte celestial de los milagros porteños.
El fue quien coronó definitivamente a la musa rea con la gran tiara formal y esdrújula, concluyendo un cielo que comenzaron honestamente los otros poetas menores. El Malevo Muñoz fue el bardo sintetizador y perfecto, porque su libro -su único libro- es definitivo y concluyente y no se le puede encontrar desperdicio ocasional, ripio maloliente, traición a los suyos, infidelidad alguna. Muy pálida puede parecer esta afirmación si no la confrontamos con sus versos impares en nuestra literatura de bajo fondo. Bueno, esto de bajo fondo lo uso como definición y ubicación y nunca con acento peyorativo, porque vale tanto como decir alto nivel u otra macana por el estilo. Lo que vale por sus cabales es el contenido y su despliegue hacia el reconocimiento sentimentalmente topográfico de una ciudad como la nuestra, cuyo cosmopolitismo de puerto franco tenía que ser cuajado en lo desgarrado de la imagen, en la tenaza de la metáfora como solamente el Malevo Muñoz pudo hacerlo.
Juan Cedrón y Héctor Alterio - La crencha engrasada (1967)
Poemas lunfardos de Carlos de la Púa recitados por Héctor Alterio y cantados por Juan Cedrón, incluye tapas. Clic en la imagen (Mediafire)
Descarga alternativa
La vida azarosa, pintoresca, de nuestro querido Malevo necesitará algún día tener su cronista informado y minucioso. De su vida podría extraerse una gran novela picaresca del Buenos Aires ido. Allí estaría como un gran bonzo del porteñismo rodeado por los increíbles tipos que conocía, amaba, auxiliaba y que le formaban una especie de corte de los milagros casi increíbles si no hubiera existido. De sus anécdotas, lo mismo. Las recuerdan devotamente sus amigos, que son innumerables y fuera de serie: boxeadores de nariz aplastada, corredores de comercio vitivinícola, algún carrero jubilado, jockeys viejos, ladrones en reposo, quinieleros en faena, músicos tangueros, poetas de veras, periodistas con mosto, canillitas canosos y también ¿por qué no? cualquiera que haya estado en la Tierra, como se decía antes, y no de turista.
Un aire insolente, de prepotencia, sobrador, flota como niebla matutina en cada línea del Malevo. Es el empaque taura del porteño de antes, elegante y displicente, que se sabía dueño de su empedrado y de su baldosa, de su cortada y de su farol. Miraba la vida desde el estaño de los mostradores esquineros y juzgaba la cosa y las cosas con su filosofía especial, entre nihilista y desaprensiva, hombros encogidos en una especie de manfichismo suicida, porque es él quien había dicho catalogando hechos y personas, hombres y mujeres, con el certero trazo de una carbonilla imborrable: tras cartón está la muerte.

sábado, 8 de noviembre de 2014
LOS CLUBES MILONGUEROS

lunes, 3 de noviembre de 2014
TUCUMANO DE LEY

sábado, 1 de noviembre de 2014
ENTRE PASODOBLES,TANGOS Y FOXTROTS...

martes, 28 de octubre de 2014
LAS ESTRELLAS DEL TANGO

sábado, 18 de octubre de 2014
EL CANTOR HIJO DE RESERO

viernes, 17 de octubre de 2014
HEREDERO DEL ESTILO DI SARLI Y FRESEDO

domingo, 12 de octubre de 2014
"EL NIÑO CANTOR"

sábado, 11 de octubre de 2014
"EL PIBE DE FLORES"

domingo, 5 de octubre de 2014
EL CABALLERO DE CAPILLA DEL SEÑOR

domingo, 28 de septiembre de 2014
EL PROFETA DISCEPOLÍN

sábado, 27 de septiembre de 2014
EL CABALLERO SOLISTA DEL TANGO

domingo, 14 de septiembre de 2014
EL CANTOR DE LAS MADRES Y LAS NOVIAS

jueves, 11 de septiembre de 2014
EL HOMBRE QUE LE PUSO LETRA AL TANGO

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